La naviera Mediterranean Shipping Company (MSC), a través de su filial de gestión e inversión portuaria Terminal Investment Limited Holding (TiL), y la firma de gestión de activos BlackRock han retirado formalmente la solicitud tramitada ante las autoridades de competencia de la Unión Europea para obtener la autorización correspondiente a la compra de la terminal de contenedores que el grupo CK Hutchison explota en el puerto de Barcelona, según ha informado Reuters. La retirada del expediente ha quedado inscrita en los registros oficiales del Ejecutivo comunitario, concluyendo de este modo la evaluación regulatoria que se encontraba en curso para esta infraestructura marítima.
El procedimiento de análisis se había iniciado el pasado mes de diciembre, momento en el que la Dirección General de Competencia de la Comisión Europea acordó la apertura de una investigación en profundidad. El Ejecutivo comunitario justificó la medida por la necesidad de analizar minuciosamente los eventuales impactos que la operación de concentración podría causar sobre las condiciones de mercado en el sistema portuario del Mediterráneo occidental, contemplando la hipótesis de un posible incremento de las tarifas aplicables o una disminución en los niveles de calidad operacional ofrecidos por la terminal a las navieras usuarias.
La transacción proyectada contemplaba la adquisición del control conjunto de la terminal por parte de TiL y BlackRock. TiL opera como el brazo dedicado a la inversión y gestión de terminales marítimas integrado en el grupo suizo MSC, una de las mayores corporaciones mundiales dedicadas al transporte marítimo de mercancías en buques portacontenedores. La instalación objeto de la operación de compraventa, gestionada hasta la fecha por la corporación con sede en Hong Kong CK Hutchison, constituye la infraestructura principal de aguas profundas para el tráfico de mercancías contenidas en recipientes intermodales con origen, destino o tránsito en la zona metropolitana de Barcelona y su ámbito socioeconómico de influencia en el noreste de la Península Ibérica.
Esta terminal del puerto barcelonés actúa asimismo como un centro logístico clave para los flujos comerciales internacionales que conectan el sur del continente europeo con las rutas transoceánicas. La disponibilidad de calados adecuados para la operatividad de los buques portacontenedores de mayor tamaño sitúa a esta instalación en una posición determinante dentro de la organización de las cadenas globales de transporte. Por este motivo, el análisis regulatorio comunitario se focalizó en determinar si el traspaso de la propiedad a favor de un grupo que combina la prestación de servicios marítimos de línea regular con la gestión de muelles comerciales podía distorsionar la equidad en el acceso a la infraestructura por parte de otras navieras competidoras.




