La Comisión Europea ha presentado este martes, 20 de octubre, su estrategia «Visión 2040 para la pesca y la acuicultura», un documento que establece las prioridades comunitarias para los próximos quince años en materia de modernización de la flota, transición energética, producción acuícola y sostenibilidad de los recursos marinos. Entre las actuaciones previstas figuran la incorporación de nuevas tecnologías a los buques pesqueros, la revisión de determinados aspectos de la normativa comunitaria, la simplificación de procedimientos administrativos y la mejora del acceso a la financiación para las empresas del sector.
La iniciativa responde a una serie de dificultades estructurales identificadas por el Ejecutivo comunitario, entre ellas el envejecimiento de las embarcaciones y de sus tripulaciones, la dependencia de los combustibles fósiles, los costes de explotación y la competencia de los productos procedentes de terceros países. La estrategia abarca toda la cadena de valor, desde la captura y la producción acuícola hasta la transformación, distribución y comercialización de pescado y marisco.
Según las cifras facilitadas por Bruselas, la pesca y la acuicultura emplean directamente a más de 200.000 personas en la Unión Europea, de las cuales aproximadamente 124.500 trabajan en la actividad pesquera y cerca de 76.000 en explotaciones acuícolas. A estos empleos se suman los vinculados a la industria transformadora, la comercialización mayorista, la distribución y la venta minorista.
Uno de los principales ámbitos de actuación será la reducción del consumo energético de la flota pesquera. La Comisión plantea una transición dividida en dos etapas, con una primera fase hasta 2030 destinada a mejorar la eficiencia de los buques, desarrollar nuevas tecnologías y aprovechar los combustibles alternativos disponibles. A partir de esa fecha, la estrategia contempla extender progresivamente los sistemas de propulsión de bajas o nulas emisiones, acompañados de inversiones en infraestructuras y modernización de las embarcaciones.
El Ejecutivo comunitario también estudiará modificaciones en la manera de determinar la capacidad pesquera de los buques para tener en cuenta las necesidades derivadas de la renovación tecnológica, la seguridad de las tripulaciones y las condiciones laborales a bordo. En este contexto, actualizará las directrices publicadas en 2014 para evaluar el equilibrio entre la capacidad de las flotas nacionales y las posibilidades de pesca, manteniendo los criterios de gestión de los recursos disponibles.
La financiación constituye otro de los elementos de la estrategia. Bruselas contempla utilizar los instrumentos económicos comunitarios, incluida la asignación mínima propuesta de 2.000 millones de euros para las funciones esenciales de la Política Pesquera Común dentro del marco presupuestario de la Unión Europea para 2028-2034. Esta dotación, todavía pendiente de negociación y aprobación, podría destinarse a actuaciones relacionadas con la pesca y la acuicultura sostenibles y la recuperación de los ecosistemas marinos.
La Comisión también prevé facilitar la participación de otros instrumentos financieros europeos y promover la movilización de capital privado para acometer inversiones en embarcaciones, instalaciones productivas y nuevas tecnologías. La estrategia incorpora medidas específicas para los pescadores artesanales, cuyo acceso a los instrumentos de apoyo comunitario se abordará también en la futura Ley de los Océanos.
En paralelo, Bruselas plantea facilitar la diversificación de los ingresos de las empresas pesqueras mediante actividades complementarias, entre ellas el pescaturismo, así como impulsar inversiones destinadas a mejorar la eficiencia y la seguridad de los buques.
La acuicultura ocupa otro de los apartados del documento comunitario. La Comisión preparará una iniciativa legislativa destinada a establecer un marco regulador más coherente entre los Estados miembros, con el propósito de reducir las dificultades administrativas que afectan a la implantación y ampliación de explotaciones. Esta actuación pretende facilitar las decisiones de inversión y aumentar la producción comunitaria de alimentos acuáticos, manteniendo las exigencias medioambientales aplicables.
La estrategia también aborda el suministro de pescado y marisco en el mercado europeo. Bruselas quiere incrementar la producción comunitaria y favorecer la diversificación de los productos comercializados, al tiempo que plantea medidas para ofrecer a los consumidores una información más completa sobre los alimentos procedentes de la pesca y la acuicultura.
En este ámbito, la Comisión prevé extender la trazabilidad digital a todos los productos a lo largo de la cadena de suministro de aquí a 2029, con sistemas que permitan disponer de información sobre su procedencia y comercialización. La iniciativa se vincula también con las actuaciones comunitarias destinadas a mejorar el control del mercado y las condiciones de competencia entre productores europeos y operadores internacionales.
La protección de los recursos pesqueros constituye otra de las prioridades. El documento reconoce que la aplicación práctica de la obligación de desembarque, que afecta a las capturas de especies sujetas a esta normativa, no ha proporcionado los resultados esperados en el seguimiento de las capturas no deseadas.
Ante esta situación, la Comisión abrirá antes de finalizar 2026 un diálogo específico con los representantes del sector para examinar posibles modificaciones en su aplicación. Entre las alternativas que estudiará figuran la utilización de tecnologías de seguimiento y los sistemas de pesca plenamente documentada, con el objetivo de mejorar la información disponible sobre las capturas y facilitar la adopción de medidas para reducir las no deseadas.
El documento también contempla ampliar la utilización de herramientas digitales y de inteligencia artificial en la investigación pesquera. Bruselas propone desarrollar sistemas de seguimiento en tiempo real que permitan conocer mejor la situación de las poblaciones de peces, anticipar posibles cambios en su disponibilidad y facilitar el intercambio de información entre científicos, administraciones y empresas.
Otra de las cuestiones abordadas es el relevo generacional. La Comisión prepara para 2027 una estrategia específica destinada a favorecer la incorporación de jóvenes a la pesca y la acuicultura. Entre las líneas de trabajo figuran la formación profesional, la mejora de las condiciones laborales y la creación de oportunidades para quienes quieran iniciar una actividad en estos sectores. El documento contempla igualmente la introducción de criterios armonizados de formación y certificación en el conjunto de la Unión Europea.
En el ámbito internacional, la Visión 2040 incorpora una estrategia de acción exterior pesquera que incluye medidas contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, la cooperación con terceros países y el desarrollo de una nueva generación de acuerdos de colaboración de pesca sostenible. La Comisión también plantea proteger a los productores y empresas europeas frente a prácticas comerciales que puedan generar condiciones de competencia desiguales.
La nueva estrategia forma parte de los compromisos recogidos en el Pacto Europeo por el Océano, presentado en junio de 2025, e integra la hoja de ruta para la transición energética de la pesca y la acuicultura y la política comunitaria de acción exterior en materia pesquera. Tras su presentación, la Comisión ha invitado a los Estados miembros y a las autoridades nacionales y regionales a trasladar las prioridades del documento a medidas adaptadas a las características de sus respectivas flotas, explotaciones acuícolas y comunidades costeras.