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Modelización operativa de emisiones en la pesca mediterránea: una nueva herramienta para entender y reducir la huella climática de la flota andaluza

La descarbonización del sector pesquero avanza con más lentitud que en otros ámbitos del transporte marítimo. Una de las razones principales es la falta de modelos capaces de representar con realismo el consumo.

Modelización operativa de emisiones en la pesca mediterránea: una nueva herramienta para entender y reducir la huella climática de la flota andaluza
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La descarbonización del sector pesquero avanza con más lentitud que en otros ámbitos del transporte marítimo. Una de las razones principales es la falta de modelos capaces de representar con realismo el consumo energético de los buques de pesca, cuyas operaciones son mucho más complejas y variables que las del transporte mercante convencional. Un nuevo estudio de la Universidad de Cádiz introduce una herramienta innovadora que podría cambiar esta situación: el marco F-SENEM, una adaptación del modelo de eficiencia energética SENEM específicamente diseñada para flotas pesqueras.

El trabajo parte de una premisa clave: no es posible reducir lo que no se mide correctamente. En el caso de la pesca, los métodos tradicionales de estimación de emisiones suelen basarse en supuestos simplificados, centrados en fases de navegación estable y sin tener en cuenta la enorme variabilidad operativa de los buques. Sin embargo, un barco pesquero no navega únicamente de puerto a caladero. Alterna continuamente entre navegación, maniobras, fondeo, arrastre o cerco, además de un uso intensivo de motores auxiliares. Todo ello genera un perfil energético dinámico que hasta ahora había sido infrarrepresentado.

El modelo F-SENEM incorpora precisamente estas complejidades. Integra la resistencia adicional generada por las artes de pesca, la demanda de energía auxiliar, los distintos modos operativos y factores ambientales como el estado de la mar, las corrientes o el ensuciamiento del casco. Esta aproximación permite estimar el consumo real de combustible y las emisiones atmosféricas bajo condiciones operativas mucho más realistas.

Para validar la herramienta, las investigadoras firmantes utilizaron datos de monitorización a bordo de embarcaciones representativas de la flota andaluza, extrapolando posteriormente los resultados al conjunto de la región mediterránea. El análisis distingue entre distintos tipos de pesqueros, con especial atención a dos segmentos clave: los arrastreros de fondo y los cerqueros.

Los resultados muestran diferencias significativas. Los arrastreros destacan como el segmento más intensivo en consumo energético debido a la resistencia constante que genera el arrastre de las redes sobre el fondo marino. Esta actividad prolongada implica una demanda sostenida de potencia propulsora, lo que se traduce directamente en mayores emisiones. Por el contrario, los cerqueros presentan un menor consumo de propulsión, pero compensan parcialmente esta ventaja con un uso intensivo de equipos auxiliares durante las maniobras de pesca.

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que los modelos simplificados tienden a subestimar de forma significativa las emisiones reales. Cuando se incorporan variables operativas y ambientales, el consumo energético estimado aumenta aproximadamente un 20/30 %. Esta diferencia pone de relieve la importancia de abandonar enfoques estáticos en favor de modelos dinámicos que reflejen la realidad operativa de la flota.

El estudio también analiza el impacto de los combustibles alternativos, un elemento central en las estrategias de descarbonización del transporte marítimo. Se evaluaron escenarios con gas natural licuado (GNL), bio-GNL, hidrógeno y amoníaco. Aunque todos ellos muestran reducciones en las emisiones directas de CO₂, el análisis revela un matiz crucial: las emisiones de gases de efecto invernadero no dependen únicamente del dióxido de carbono.

En el caso del GNL y el bio-GNL, las fugas de metano (CH₄) durante la combustión y el ciclo de vida del combustible pueden reducir significativamente los beneficios climáticos esperados. En el caso del amoníaco, las emisiones indirectas de óxidos de nitrógeno (N₂O) también adquieren relevancia. Estos gases poseen un potencial de calentamiento global mucho mayor que el CO₂, lo que puede alterar el balance ambiental global de cada combustible si no se incluyen en el análisis.

El hidrógeno, por su parte, aparece como una opción prometedora en términos de emisiones directas, aunque su viabilidad operativa y logística en el sector pesquero sigue siendo limitada en el corto plazo.

Más allá del cambio de combustible, el estudio subraya la importancia de las medidas operativas inmediatas como vía efectiva de reducción de emisiones. La optimización de la velocidad de navegación, el mantenimiento del casco para reducir la resistencia hidrodinámica, la planificación de rutas en función del estado del mar o la mejora de la eficiencia de los sistemas de propulsión pueden generar reducciones significativas en el consumo sin necesidad de grandes transformaciones tecnológicas.

Estas medidas adquieren especial relevancia en un sector como el pesquero, caracterizado por márgenes económicos ajustados y una elevada dependencia del combustible. La eficiencia operativa, en este contexto, no solo tiene implicaciones ambientales, sino también económicas y de sostenibilidad a largo plazo.

Las conclusiones del estudio son claras. En primer lugar, la pesca es un sector con un perfil energético mucho más complejo de lo que recogen los modelos tradicionales. En segundo lugar, la inclusión de variables operativas y ambientales es esencial para evitar subestimaciones sistemáticas de las emisiones. Y en tercer lugar, la evaluación de estrategias de descarbonización debe ir más allá del CO₂, incorporando el conjunto de gases de efecto invernadero para obtener una visión realista del impacto climático.

El marco F-SENEM se presenta así como una herramienta flexible y aplicable a distintos contextos de gestión pesquera y planificación energética. Su capacidad para integrar datos operativos reales lo convierte en un instrumento útil no solo para la investigación, sino también para la formulación de políticas públicas y estrategias de modernización del sector.

En un momento en el que la Unión Europea y los países mediterráneos avanzan hacia objetivos climáticos más ambiciosos, disponer de herramientas de evaluación precisas será clave para diseñar medidas eficaces y justas. La pesca, tradicionalmente relegada en los debates sobre descarbonización marítima, comienza así a ocupar un lugar más relevante en la agenda climática.

Vanesa Durán Grados. Profesora Titular de Universidad Fátima Calderay Cayetano. Profesora Contratada doctora Lucía Jiménez Álvarez. Bióloga Marina. Estudiante de Doctorado Universidad de Cádiz

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