El Puerto de Barcelona ha cerrado los siete primeros meses de 2026 con 41,7 millones de toneladas de mercancías movidas, un 2% más que en el mismo periodo del ejercicio anterior. El recinto barcelonés encadena así crecimientos en todas las tipologías principales de tráfico, con evoluciones desiguales según el segmento y con los sólidos a granel y los vehículos como los capítulos que más se separan de la media general al alza.
En contenedores, el enclave catalán ha manipulado 2,2 millones de TEUs entre enero y julio, con un incremento del 1,5% respecto al año pasado. Dentro de este apartado, el comportamiento por tipos de flujo es dispar. Los contenedores llenos de importación crecen un 6,1%, uno de los indicadores que sigue de cerca la actividad de consumo del hinterland catalán y del arco nororiental peninsular. Los contenedores llenos en régimen de tránsito, el segmento en que Barcelona compite con otros hubs mediterráneos por el transbordo, suben un 5,8%. En sentido contrario, los contenedores llenos de exportación registran una caída del 10%, un descenso que ajusta a la baja el resultado global del tráfico contenedorizado.
Los líquidos a granel, segunda gran familia de tráfico del puerto, han movido 9,9 millones de toneladas entre enero y julio, un 2,7% por encima de las cifras del mismo periodo de 2025. Dentro de este capítulo, los productos químicos aportan el mayor incremento, con un crecimiento del 49,2%. Los biocombustibles suman otro salto notable, del 46,1%, en línea con el peso creciente de este segmento en el sistema portuario europeo por efecto de la normativa comunitaria de descarbonización del transporte y por la reorganización de los flujos de graneles energéticos en el Mediterráneo.
Los sólidos a granel cierran los siete primeros meses con 2,3 millones de toneladas manipuladas, un 5,3% más que en 2025, el mayor incremento porcentual entre las grandes familias de tráfico del puerto. Los mayores aumentos absolutos se concentran en el cemento y el clínker, que crecen un 17%, y en las potasas, con un aumento del 11,8%. La evolución positiva del cemento y del clínker suele leerse como indicador indirecto de la actividad constructora, tanto en el mercado interior como en los flujos de exportación hacia el norte de África y otros destinos mediterráneos, mientras que el tráfico de potasas está vinculado a la producción minera del interior de Cataluña.




