La Organización Europea de Puertos Marítimos (ESPO) ha manifestado su preocupación por el impacto que la plena implantación del Sistema de Entradas y Salidas (EES, por sus siglas en inglés) puede tener sobre la fluidez del tráfico en los puertos marítimos europeos, especialmente con el inicio de la temporada estival.
La organización ha trasladado esta inquietud a raíz de los problemas de congestión registrados en el puerto de Dover durante el puente del mes de mayo, cuando se produjeron retrasos significativos para pasajeros y vehículos. La situación solo se normalizó después de que las autoridades francesas activaran los mecanismos de flexibilidad previstos en el marco legal aplicable, que permitieron relajar temporalmente los controles EES. Sin embargo, la congestión severa ya había generado afectaciones considerables para los pasajeros, el tráfico comercial y las comunidades locales de la zona.
La secretaria general de ESPO, Isabelle Ryckbost, ha señalado que el verano será la primera prueba de estrés real del EES para algunos de los principales puntos de cruce marítimo de la frontera Schengen, y ha reclamado que las flexibilidades previstas en la normativa se activen de forma proactiva ante circunstancias excepcionales pero previsibles, sin esperar a que la congestión extrema ya se haya producido. «Debemos asegurarnos de que la tan esperada temporada de vacaciones no se convierta en un periodo de estrés para las familias y los conductores profesionales por igual», ha señalado.
En este contexto, los puertos europeos reclaman el uso proactivo de las flexibilidades contempladas en el marco normativo que regula los controles EES, en particular cuando las previsiones de tráfico indiquen un riesgo elevado de congestión grave. ESPO solicita asimismo que se proporcionen instrucciones claras a las autoridades competentes responsables de llevar a cabo dichos controles en el conjunto del espacio Schengen.




