Vicente Marcet, el hombre de mar que hizo de Algeciras su puerto

Fallece Vicente Marcet Llinares, fundador de Gabarras y Servicios y referente histórico de la comunidad portuaria de la Bahía de Algeciras.

Vicente Marcet
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La comunidad portuaria de la Bahía de Algeciras despide hoy a Vicente Marcet Llinares, fundador de Gabarras y Servicios y una de las figuras más reconocidas de la historia reciente del Puerto de Algeciras. Su fallecimiento ha provocado muestras de pesar en el entorno marítimo, empresarial y social de una ciudad a la que llegó siendo un adolescente y en la que construyó una trayectoria marcada por la mar, el servicio al buque, la empresa familiar, la participación social y una relación estrecha con quienes han vivido el puerto desde dentro.

Hay personas que, cuando se van, dejan un vacío que se nota en toda una ciudad. Vicente Marcet Llinares era una de ellas. Su fallecimiento no es solo la pérdida de un empresario relevante del Puerto de Algeciras: es la despedida de un hombre que encarnó como pocos la historia de esta Bahía.

Para El Estrecho Digital, el nombre de Vicente Marcet tiene además una dimensión propia. Gabarras y Servicios ha acompañado este proyecto periodístico desde sus primeros pasos, cuando informar a diario sobre el Puerto de Algeciras, el Estrecho de Gibraltar y su comunidad portuaria exigía el respaldo de empresas que entendían la necesidad de contar lo que ocurría en los muelles, en las dársenas y en la bahía. Ese respaldo forma parte de lo que somos, y por eso estas líneas no son solo un ejercicio periodístico: son nuestra forma de despedir a alguien que confió en nosotros y en nuestro trabajo y compromiso con la información portuaria del Estrecho.

El niño que recogía coquinas y acabó construyendo un puerto

Vicente Marcet nació en Melilla, pero se crió en Villajoyosa, la localidad alicantina de tradición pesquera que siempre llevó consigo. No tuvo una infancia fácil. En la España de posguerra, en una familia vinculada al mar en las condiciones más precarias, el pequeño Vicente recogía coquinas y erizos para ayudar a salir adelante, según él mismo recordó en entrevistas concedidas en los últimos años. No hubo escuelas de negocios ni formación reglada: hubo mar, necesidad y un aprendizaje que empezó antes de lo que cualquier niño debería trabajar. A los 12 años ya tenía autorización para la pesca de arrastre. Doce años. La edad a la que otros empiezan a soñar con lo que quieren ser de mayores.

En 1946, con apenas 14 años, llegó a Algeciras. No vino por tierra: llegó embarcado, como niño del barco, ayudando al cocinero. Venía de Villajoyosa, pero se quedó para siempre. Algeciras se convirtió en su ciudad, en el escenario de toda su vida, en el lugar donde formó su familia con Rafaela Vinaches —también de Villajoyosa— y donde nacieron sus tres hijos: Pedro, Jaime y Mónica. Aquella Algeciras de los años cuarenta no se parecía en nada a la de hoy: el puerto era todavía una infraestructura modesta, la ciudad vivía de espaldas a muchas cosas y el futuro estaba todo por escribir. Vicente Marcet llegó sin nada y lo escribió con trabajo y esfuerzo.

A los 17 años, Vicente Marcet se convirtió en el patrón de barco más joven de España. Tuvo que esperar a cumplir la mayoría de edad legal para que el título fuera oficial, pero la capacidad ya estaba ahí mucho antes que el papel. Aquel chaval de Villajoyosa que había aprendido el oficio recogiendo coquinas mandaba ya su propio barco cuando otros apenas empezaban a pensar en qué hacer con su vida.

Y no se quedó cerca de casa. Durante unos veinte años navegó como patrón principalmente por el golfo de Guinea, lejos de Algeciras, lejos de su familia, curtido en una experiencia oceánica que lo forjó como marino y como persona. Aquellos años en aguas africanas fueron la escuela de la que salió todo lo demás. Porque Vicente Marcet no fue un empresario que descubrió el mar en un catálogo: fue un hombre de mar que se hizo empresario después de haber vivido la dureza del oficio en primera persona.

Una frase suya, recogida por El Estrecho Digital en la entrevista de 2019, lo dice todo con cinco palabras: "Por patria tengo la mar". Pero dijo más cosas en aquella conversación que merecen recordarse hoy. Que los temporales de tierra son siempre más grandes que los de la mar. Que la mar no engaña. Y que en la mar nadie puede trabajar por ti: si no te lo ganas tú, no te lo dan. Toda una filosofía de vida en boca de un hombre que la había aprendido navegando.

Dos barcos y una visión: el nacimiento de Gabarras y Servicios

El salto de marino a empresario no fue un capricho ni un golpe de suerte. A mediados de los años setenta —en torno a 1975, según él mismo recordó en la entrevista que le hizo El Estrecho Digital con motivo de la Medalla de la Palma—, Vicente fue uno de los pioneros en poner en marcha, junto con otros empresarios, el varadero Isla Verde, donde no se limitó a poner dinero: diseñó embarcaciones eficientes para trabajos marítimos, porque él sabía mejor que nadie qué necesitaba un barco y qué necesitaba un puerto. Ya entonces veía que la Bahía de Algeciras tenía un potencial enorme sin explotar.

En 1981 nació Gabarras y Servicios. Formalmente, la sociedad se constituyó el 8 de julio de aquel año, inscrita en el Registro Mercantil de Cádiz. En la práctica, nació de algo muy concreto: los socios del varadero Isla Verde decidieron adaptar y transformar dos embarcaciones para ofrecer servicios de transporte de personal y aprovisionamiento a buques fondeados en la Bahía. Dos barcos. No había más. Pero había algo que vale más que una flota: la visión de que el Puerto de Algeciras iba a necesitar mucho más que muelles y grúas para convertirse en lo que hoy es.

Porque 1981 no era un año cualquiera para el puerto. Algeciras estaba empezando a dejar de ser una infraestructura comarcal para convertirse en un nodo de tráfico internacional. La posición privilegiada del Estrecho de Gibraltar —cruce de las rutas entre el Atlántico y el Mediterráneo, entre Europa y África— empezaba a traducirse en un volumen creciente de buques que necesitaban de todo: aprovisionamiento, reparaciones, suministro de agua, gestión de residuos, transporte de tripulaciones. Vicente lo vio antes que muchos.

Si hay una idea que explica toda la trayectoria de Vicente Marcet es esta: un gran puerto no se construye solo con diques y hormigón. Se construye con servicios. Con empresas que suministran, reparan, limpian, transportan, mantienen y hacen posible que un armador elija hacer escala en tu bahía y no en la de al lado.

Gabarras y Servicios creció al ritmo del puerto, y Vicente supo leer cada etapa. De aquellos dos barcos iniciales, la empresa fue ampliando su actividad hasta abarcar el suministro de enseres y mercancías a buques de gran calado, la reparación naval, las reparaciones submarinas, el suministro de agua dulce, la sustitución de anclas y cadenas, el transporte de aceites lubricantes en tanques de doble casco y, con el tiempo, la lucha contra vertidos y la gestión medioambiental. Cada vez que el puerto daba un paso, Gabarras y Servicios daba otro. Y Vicente y su hijo Pedro, estaban detrás de cada uno.

La dimensión familiar fue una constante en su trayectoria. Vicente Marcet contrajo matrimonio con Rafaela Vinaches y formó en Algeciras una familia estrechamente vinculada a la mar. Sus hijos Pedro, Jaime y Mónica nacieron en la ciudad, al igual que la mayoría de sus nietos y bisnietos, según recogía el expediente municipal de la Medalla de la Palma. Con el tiempo, Pedro Marcet asumió responsabilidades al frente de Gabarras y Servicios, manteniendo la continuidad de una empresa que siguió adaptándose a nuevas necesidades operativas y ambientales.

Esa continuidad generacional quedó reflejada también en la figura de Aitana Marcet, nieta de Vicente, patrón de barco en Gabarras y Servicios. En una entrevista publicada por El Estrecho Digital en 2020, Aitana explicaba que su familia era “de la mar” y recordaba cómo su abuelo reunía a los nietos los domingos para llevarlos al puerto. En aquella conversación, vinculaba su elección profesional a esa experiencia familiar y a la relación directa con la bahía.

No fue casual. El reconocimiento que le otorgó Comport en diciembre de 2014 destacó exactamente eso: que durante más de tres décadas se había especializado en el servicio al buque y que había sabido diversificar conforme cambiaban las necesidades del mercado. Y el expediente municipal que respaldó la concesión de la Medalla de la Palma en 2019 lo dice con todas las letras: Vicente Marcet supo adaptarse a las necesidades cambiantes del puerto.

La defensa del sector: AESBA y los años duros

Vicente Marcet no se limitó a levantar su propia empresa. Fue uno de los impulsores de la Asociación de Empresas de Servicios de la Bahía de Algeciras (AESBA), la patronal que agrupa a las empresas del sector de servicios al buque. Aquellos primeros años no fueron cómodos. La asociación nació con un perfil muy reivindicativo y la tensión fue tal que tres presidentes tuvieron que dimitir. No era para menos: las empresas de servicios de la Bahía competían en condiciones desiguales frente al fondeadero de Gibraltar, que operaba con tarifas de fondeo y condiciones regulatorias más favorables, como factores de desventaja competitiva, y necesitaban una voz colectiva para defender sus intereses.

Esa vertiente reivindicativa no era protesta por protestar: era la defensa legítima de un sector empresarial que generaba empleo y actividad económica en la comarca y que necesitaba condiciones justas para competir. AESBA se ha consolidado con los años como uno de los interlocutores clave del sector ante la APBA, y es socia fundadora de la Federación de Empresarios del Campo de Gibraltar y de Comport. Gabarras y Servicios sigue figurando como empresa asociada, con Pedro Marcet como persona de contacto. El camino que abrió Vicente en los noventa lo recorren hoy decenas de empresas.

Tres reconocimientos a toda una vida

La trayectoria de Vicente Marcet se tradujo en tres reconocimientos públicos que reflejan, cada uno desde un ángulo distinto, lo que significó para su comunidad.

En diciembre de 2014, Comport —la Comunidad Portuaria de Algeciras, que reúne a los principales operadores e instituciones del puerto— le otorgó un premio a toda su carrera vinculada a la actividad marítimo-portuaria, definiéndolo como referencia del servicio al buque en la Bahía. Fue el puerto reconociendo a uno de sus constructores.

En 2019, el Ayuntamiento de Algeciras le concedió la Medalla de la Palma, la distinción cívica de la ciudad, en el marco de las fiestas patronales en honor a la Virgen de la Palma. La concesión fue aprobada por el Pleno municipal con una motivación biográfica extensa que constituye el documento más completo que se conserva sobre su vida. Fue la ciudad reconociendo a uno de los suyos.

En 2024, la Confederación de Empresarios de Cádiz distinguió a Gabarras y Servicios. La cobertura del acto destacó que Vicente seguía siendo accionista mayoritario y que continuaba impulsando iniciativas de carácter sostenible a pesar de su edad. No se había retirado. No se había apartado. Seguía ahí, al pie de su empresa, como había estado siempre.

La Virgen del Carmen y el comedor del padre Cruceyra

Si los reconocimientos oficiales describen al empresario, hay otra historia de Vicente Marcet que habla de su persona. Y es quizá la que más le definía.

Desde el mismo año en que fundó Gabarras y Servicios —1981—, puso una embarcación de su empresa al servicio de la procesión marítima de la Virgen del Carmen. Esa colaboración se mantuvo durante más de cuatro décadas. Hoy, la imagen de la Virgen se transporta a bordo del "Aitana del Carmen", la embarcación de Gabarras y Servicios que lleva el nombre de su nieta. La Archicofradía Carmelita de los Estudiantes de Algeciras ha publicado hoy un mensaje de pesar en sus redes sociales, recordando esa colaboración generosa en la bendición de las aguas cada día del Carmen.

Pero había más, cosas que no salen en las memorias portuarias ni en los registros mercantiles. El expediente municipal de 2019 recoge su vinculación con la Archicofradía Carmelita de la Buena Muerte y su colaboración con el comedor social del padre Cruceyra. No era la solidaridad de los grandes cheques y las fotos: era el compromiso discreto, constante, de alguien que no olvidó de dónde venía.

Esa mezcla de empresa y devoción, de puerto y barrio, de registro mercantil y procesión marinera, es lo que hacía de Vicente Marcet una figura única. Vicente estaba en todos esos sitios. Y en todos era el mismo.

Una empresa que sigue viva: Gabarras y Servicios

Quizá el mejor homenaje que se le puede hacer a un fundador es que su empresa le sobreviva con salud. Gabarras y Servicios no solo sigue en pie 45 años después de aquellos dos barcos iniciales: sigue plenamente integrada en la operativa del Puerto de Algeciras y sigue creciendo.

La compañía, con sede en el Muelle de Embarcaciones Auxiliares, cuenta con 41 empleados y una flota de nueve embarcaciones equipadas para operar en toda la zona del Estrecho. Opera con licencia MARPOL en Algeciras y Tarifa y se ha adherido a la Estrategia Verde de la Autoridad Portuaria, un acuerdo que firmaron en agosto de 2023 Gerardo Landaluce, presidente de la APBA, y Pedro Marcet, consejero delegado.

La vocación innovadora que Vicente imprimió a la empresa desde el primer día sigue viva. En julio de 2023, Gabarras y Servicios impartió cursos prácticos sobre lucha contra la contaminación marina en colaboración con academias oficiales, una actividad para la que la empresa está homologada. Durante aquellas jornadas, documentadas por El Estrecho Digital, la compañía uyilizó dos nuevos sistemas desarrollados por la propia empresa para facilitar la recogida de vertidos en puerto: un pack transportable en camión con central hidráulica, bombas y elementos para la colocación de barreras, que se instala directamente en el muelle; y un remolque equipado con central hidráulica y distintos tipos de bombas adaptadas al producto a recoger, diseñado para intervenciones rápidas. Soluciones prácticas, nacidas de la experiencia de décadas en la Bahía, pensadas para resolver problemas reales en el menor tiempo posible. Puro ADN de Vicente Marcet.

La familia Marcet sigue al frente. Pedro Juan Marcet Vinaches, hijo del fundador, dirige la empresa como consejero delegado. Jaime Vicente Marcet Vinaches, otro de sus hijos, se incorporó como apoderado en 2025. Y el propio Vicente, según las últimas inscripciones en el Registro Mercantil de junio de 2024, figuraba como consejero del órgano de administración. No se fue del puente hasta el final.

Pero si hay un dato que dice más que cualquier cifra sobre lo que Vicente Marcet sembró, es este: su nieta Aitana Marcet se convirtió en la primera mujer amarradora de las instalaciones del Puerto de Algeciras, como contó El Estrecho Digital en agosto de 2019. En aquel reportaje, Aitana recordaba que su abuelo reunía a los nietos los domingos y los llevaba al puerto. Que les "metió el mar en las venas". Y que era cuestión de voluntad, no de sexo.

Tres generaciones después, el mar sigue corriendo por las venas de los Marcet. Eso no lo consigue una empresa. Eso lo consigue una persona.

Vicente Marcet Llinares llegó a Algeciras con 14 años, sin nada, con el mar como único oficio aprendido y la necesidad como único motor. Se hizo patrón siendo casi un niño, navegó durante dos décadas por aguas lejanas, volvió a casa y construyó una empresa con dos barcos que hoy tiene nueve embarcaciones y 41 trabajadores. Articuló junto a otros empresarios la defensa de un sector, puso su barco al servicio de la Virgen del Carmen, llevó a sus nietos al puerto los domingos y mantuvo su sitio en el consejo de administración de su empresa hasta el final.

No fue un gestor público del puerto. Fue algo distinto y, para la historia de Algeciras, igual de importante: uno de los empresarios que construyeron la capa de servicios que convierte un muelle en un puerto competitivo. Sin gente como Vicente Marcet, el Puerto Bahía de Algeciras sería hormigón y agua. Con gente como él, es lo que es: el primer puerto de España y uno de los grandes del Mediterráneo.

Desde El Estrecho Digital le despedimos como lo que fue para nosotros: un amigo que creyó en este proyecto cuando aún estaba todo por hacer. Como él mismo se presentaba con palabras muy cordiales: "Vicente Marcet, un admirador de su periódico". A Pedro, a Jaime, a Mónica, a toda la familia Marcet Vinaches y a los profesionales de Gabarras y Servicios: nuestro abrazo más sentido. Gracias por todo, Vicente.

Vicente, tu obra no se borra con la marea.
- P U B L I C I D A D -

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