El Puerto Bahía de Algeciras se sitúa desde hace años entre los cuatro grandes puertos europeos junto a Róterdam (Países Bajos), Amberes (Bélgica) y Hamburgo (Alemania). Su ubicación estratégica en el Estrecho de Gibraltar, una de las vías navegables más transitadas del mundo donde confluyen las principales rutas marítimas Este-Oeste y Norte-Sur, lo convierte en un nodo central del transporte marítimo en el Mediterráneo occidental. Con conexiones directas con 200 puertos de todo el mundo, atendidos por 142 rutas regulares y 23 líneas navieras, y con una desviación casi nula de las grandes rutas de navegación, Algeciras funciona además como punto intercontinental entre Europa y África, con un amplio tráfico ro-ro a través del Estrecho. Detrás de esas magnitudes se despliega una realidad laboral compleja, atravesada por la acción de un sindicato que ha logrado convertirse en la organización mayoritaria del recinto portuario: la Coordinadora Estatal de Trabajadores del Mar (CETM).
Una investigación conjunta de la Universidad de Cádiz y la Universidad de Oslo, elaborada por los investigadores Nazaret Castro Buzón, Hege H. Heivestad y Beltrán Roca, y publicada en la revista Cuadernos de Relaciones Laborales, ha analizado en profundidad este proceso de renovación sindical. El estudio, basado en entrevistas cualitativas, análisis documental y trabajo de campo etnográfico realizado entre 2018 y 2024, reconstruye la trayectoria de un sindicato que nació en 1979 vinculado a los estibadores y que, a partir de 2009, se expandió al conjunto de sectores laborales portuarios hasta desplazar la hegemonía que CCOO y UGT habían mantenido durante décadas en la mayor parte de las empresas del Puerto Bahía de Algeciras.
El puerto funciona según un modelo de gestión de tipo landlord port: la planificación y la infraestructura básica corresponden a la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras, mientras que los operadores de terminales y las empresas industriales disponen de contratos de arrendamiento a largo plazo. Algeciras opera con dos terminales de contenedores, APM Terminals y TTI Algeciras. Esta última, la primera terminal semiautomatizada del Mediterráneo y el sur de Europa, inició su actividad comercial en 2010. Tras la quiebra de la surcoreana Hanjin en 2017, TTIA pasó a ser propiedad de la naviera coreana HMM y de Isla Verde Algeciras Terminal Holding. A estas dos grandes terminales se suma un amplio espectro de servicios y actividades: amarre, practicaje, remolque, marpol, consignatarias, reparación de buques, suministros, transporte horizontal, expedición de mercancías, aduanas, control fronterizo y almacenaje. Un informe de impacto económico elaborado por la Universidad de Cádiz y publicado en 2014 por la Autoridad Portuaria calculó que más de 28.000 puestos de trabajo dependían directa o indirectamente del puerto, cifras debatidas en la comunidad local pero que sitúan al Puerto Bahía de Algeciras como el mayor empleador de la comarca del Campo de Gibraltar.
Algeciras cuenta con el mayor contingente de personal estibador de España, con alrededor de 2.000 personas empleadas. La afiliación sindical en la estiba se concentra de forma casi absoluta en la Coordinadora Estatal de Estibadores Portuarios (CEEP). Este sindicato, fundado en 1979 en un contexto de crisis económica, política y social tras la dictadura franquista, se alejó desde sus orígenes de las grandes centrales sindicales y desarrolló una identidad propia, heredera de las luchas autónomas de la Transición, centrada en la organización y la profesionalización del trabajo de estiba.
Esa identidad resultó especialmente visible durante las movilizaciones masivas de 2017, cuando el sector portuario español se vio inmerso en una crisis motivada por la aplicación de las reformas de liberalización exigidas por la Unión Europea, que el Gobierno conservador puso en marcha sin diálogo con el sindicato mayoritario de la estiba. En Algeciras, las calles se llenaron de trabajadores y trabajadoras vestidos de naranja y simpatizantes durante los días de huelga, y las protestas ocuparon un lugar central en la agenda política.
En Algeciras, muchos de los estibadores veteranos que ingresaron al puerto en los años 90 fueron recibidos por una fracción local ya fuerte de Coordinadora, lo que resultó crucial para su formación profesional y para la construcción de una identidad colectiva. Coordinadora, al implicarse en las labores de contratación, formación y seguridad en los muelles, desempeña un papel central en la formación del personal portuario. A través de relaciones personales, prácticas antiburocráticas y un compromiso personal de los representantes sindicales, el sindicato fomenta un sentido de solidaridad interna donde la organización es presentada como una «familia». La identidad como trabajador o trabajadora del puerto resulta inseparable de la afiliación al sindicato, y esa formación de identidad tiene un componente intergeneracional, con valores que se transmiten entre familiares y amigos.
Con el cambio de siglo, el sindicalismo en la estiba había resistido los intentos de liberalización de los diferentes Gobiernos en España. Aunque habían logrado la exclusividad de los colectivos de estibadores de cada puerto para realizar las labores de estiba y un control sobre las contrataciones, los procesos de automatización estaban mermando la influencia y el número de estibadores en el conjunto de los puertos españoles. En Algeciras, el aumento de tráfico y la apertura de la terminal de Isla Verde en 2010 permitieron incrementar la plantilla, pero a escala nacional la tendencia era de retroceso numérico. Varios líderes de Coordinadora percibieron entonces la necesidad de extender la organización a otros sectores laborales portuarios.
El punto de inflexión se produjo en 2009, cuando trabajadores portuarios no estibadores se acercaron a Coordinadora para solicitar apoyo. De ese contacto surgió la idea de crear una nueva estructura sindical que representara a otros colectivos: personal de practicaje, amarre, remolque, navieras, consignatarias, autoridades portuarias, limpieza y otros oficios. El 2 de julio de 2009 se constituyó en Madrid la Federación Estatal de Trabajadores Portuarios (FETP), con participación de personal de los puertos de Barcelona, Valencia, Algeciras, Las Palmas, Tenerife y Bilbao, si bien la iniciativa había partido inicialmente de personal de Canarias y Levante. En noviembre de ese año se celebró en Valencia la primera Asamblea, donde se sentaron las bases organizativas. La FETP, junto con la CEEP de los estibadores, pasó a integrar la Coordinadora Estatal de los Trabajadores del Mar (CETM).
En octubre de 2010, durante el II Congreso celebrado en Bilbao, el sindicato representaba ya a casi 1.000 personas afiliadas, en su mayoría procedentes de otras organizaciones sindicales. En Andalucía, la nueva estructura comenzó a obtener representación en las elecciones sindicales en 2012, con 25 afiliados y cuatro delegados. Diez años después, en 2022, las cifras habían escalado a 913 afiliados y 96 delegados en la comunidad autónoma. A nivel estatal, los delegados pasaron de 80 en 2012 a 219 en 2022, y los afiliados de 804 a 2.164 en el mismo periodo.
En noviembre de 2012 se constituyó la Coordinadora de Trabajadores de los Puertos del Campo de Gibraltar, con presencia en empresas como Imtech, Medes y APM Terminals. A partir de ahí, la expansión en Algeciras fue continua. En 2015, Coordinadora participó en una huelga de diez días en APM Terminals por la adaptación del convenio provincial del metal, firmó el primer Convenio del Transporte Horizontal y organizó una concentración contra la privatización del servicio de equipajes en la Autoridad Portuaria. En 2016, colaboró con el sindicato SAME en un conflicto en el sector del amarre que afectaba a 57 trabajadores y que se resolvió con un acuerdo que aportó estabilidad y mejoras salariales.
En 2018, la acción sindical se concentró en las empresas auxiliares de APM Terminals —Kalmar, Urbaser y Álvarez Núñez, encargadas de mantenimiento, limpieza y reparaciones— donde Coordinadora ostentaba la mayoría de los representantes sindicales y logró firmar acuerdos para mejorar las condiciones de las 240 personas que empleaban. En 2019, el sindicato ganó las elecciones en la transitaria Partida Logistics y centró sus prioridades en la precarización del amarre, la falta de personal en el Puesto de Inspección Fronteriza y la situación de los operadores de medio mecánica. En 2020, obtuvo cuatro de los cinco representantes en Terminales Marítimas del Estrecho y firmó el convenio colectivo de la Corporación de Prácticos.
El año 2021 estuvo marcado por el contexto de pandemia. Coordinadora reclamó a Puertos del Estado el aumento de la tasa de reposición en las autoridades portuarias y se pronunció a favor de los inspectores de Sanidad Exterior de los Puntos de Control Fronterizo, que afrontaban una enorme carga de trabajo con las consiguientes retenciones de mercancías. En el Puerto Bahía de Algeciras, trabajadores de la Autoridad Portuaria se concentraron para exigir la actualización salarial pactada en el convenio colectivo estatal. Se registraron amenazas de huelga en reparaciones subacuáticas UCS, encabezada por la Coordinadora de Trabajadores de los Puertos Andaluces (CTPA), y en APM Terminals, liderada por CCOO. En ambos casos se alcanzaron acuerdos antes de que se produjeran paros. También hubo movilizaciones en OHL Algeciras, subcontratada por la Autoridad Portuaria para limpieza, y se denunciaron ante la Inspección de Trabajo incumplimientos en materia de descanso en empresas transitarias y agencias de aduanas. Coordinadora consiguió delegados en la Autoridad Portuaria, en Algeciras Jet, en UCS, en Urbaser y en Global Logística.
En 2022, Algeciras se consolidó como territorio central para el sindicato portuario. A nivel estatal, Coordinadora se sumó a la Plataforma Estatal de Remolque, integrada además por CGT, CNT, USO, SAME, CIG, OTEP y SITRAMAR, que denunciaba incumplimientos de la normativa laboral por parte de empresas de remolque. En el puerto algecireño, el sindicato participó en la negociación del convenio de APM Terminals para garantizar los puestos de trabajo frente al trasvase de actividad a otros puertos, negoció con la Autoridad Portuaria aspectos relativos a la oferta de empleo y la regulación de la actividad, y celebró asambleas con los trabajadores del Punto de Control Fronterizo, que comenzaron a organizarse para reclamar un plus de productividad. Las victorias electorales en Tránsito 2000 y FESAVALA S.L. supusieron, según recogía el propio sindicato en su Anuario, su consolidación como «sindicato mayoritario del Puerto de Algeciras». Ese crecimiento permitió desplazar a CCOO y UGT en el sector de las agencias marítimas y convertirse en la fuerza con mayor peso en la negociación del convenio sectorial provincial en 2023. Ese mismo año, Coordinadora logró ser la organización más votada en las elecciones de APM Terminals. A fecha de la investigación, la CTPA contaba con más de 110 delegados en las empresas portuarias andaluzas, la mayoría en el Puerto Bahía de Algeciras, y ostentaba la representación en casi todas las empresas del puerto.
La investigación identifica dos grandes ejes que vertebran este proceso: la acción sindical a múltiples escalas y la construcción de poder territorial sobre el espacio portuario. En cuanto a la multiescalaridad, Coordinadora ha operado simultáneamente a escala supranacional —a través de su participación en el International Dockworkers Council (IDC) y, desde 2021, tras una escisión interna, en el European Dockworkers Council (EDC)—, a escala europea —con jornadas de huelga y movilizaciones en Bruselas contra regulaciones portuarias—, a escala estatal —liderando la oposición a la liberalización de los puertos— y a escala local, donde la negociación colectiva se articula en un sistema multinivel que combina acuerdos marco sectoriales con convenios a nivel de empresa o de puerto. En 2015, por ejemplo, los miembros de la federación se sumaron a una huelga estatal de 24 horas contra un reglamento europeo que permitiría a barcos extranjeros realizar labores de remolque en puertos españoles.
La negociación colectiva se complementa con el recurso a la mediación de la Autoridad Portuaria, la Inspección de Trabajo, la vía judicial y los medios de comunicación. El sindicato va seleccionando los niveles de actuación e interlocución en función de cada momento y cada conflicto. Un ejemplo lo ofrece el caso de la Corporación de Prácticos, donde los empleadores diferenciaban las condiciones entre los «boteros» o personal de flota y los radio operadores. El esfuerzo de Coordinadora se centró en unir a ambos colectivos en un único convenio para ganar capacidad de presión. «Yo soy partidario de que, aunque seamos departamentos diferentes, todo el mundo tenemos por lo menos que tener los mismos derechos sociales, los mismos turnos», explicaba un representante sindical de la CTPA en la corporación de prácticos del Puerto Bahía de Algeciras.
El segundo gran eje, el poder territorial, se construye según la investigación sobre cinco pilares. El primero es la solidaridad intraportuaria. Inicialmente concentrada en el colectivo de estibadores, a partir de 2009 esa solidaridad se fue extendiendo al conjunto de sectores laborales del puerto. «Ellos esa filosofía pues la querían trasladar, porque han tenido éxito», explicaba un representante sindical del Puesto de Inspección Fronteriza, añadiendo que «supieron entender y ver más allá, y de que el puerto no era solo la estiba, sino que otros colectivos tenían una importancia bastante relevante». Esa solidaridad se manifiesta ante todo en el apoyo mutuo en caso de conflicto laboral. «Nosotros cuando lo del PIF, tiramos de todos los colectivos: amarre, remolque, practicaje, mecánico», relataba un representante de la CTPA en una empresa de amarre. Una delegada sindical en una agencia marítima lo expresaba así: «Te sientes como trabajador del puerto, no de tu empresa en particular, sino del puerto muchas veces».
Los sindicalistas entrevistados señalaron que recibían peticiones de apoyo de trabajadores no portuarios, pero alegaban que los estatutos no les permitían afiliarlos y que la actividad sindical dentro del puerto ya absorbía toda su capacidad. Con todo, Coordinadora manifestó su apoyo en conflictos laborales de la comarca, como la huelga del sector del metal en 2021 y la huelga de Acerinox en Los Barrios en 2024.
El segundo pilar es la horizontalidad organizativa. Coordinadora se define como asamblearia, con comunicación constante con los trabajadores y sin liberados sindicales. «Pierdes esa esencia y ese compromiso y estar junto a los trabajadores el día a día», explicaba un representante del Puesto de Inspección Fronteriza, señalando que «al final el que negociaba el convenio era alguien que no era un trabajador del puerto, que no conocía los problemas en profundidad. Y al final pues no le duele a uno igual». Una delegada en una agencia marítima describía la diferencia con los sindicatos mayoritarios: «Únicamente cuando se negociaba el convenio hace muchos años que iban a Cádiz. Y se quitaban de en medio unos días y después aparecían y te decían: «Ya te enterarás cuando se publique». Entonces aquí es todo mucho más directo».
El tercer pilar es la orientación al conflicto, con un uso estratégico de la huelga como herramienta de presión en la negociación colectiva. Los sindicalistas de CCOO entrevistados, por su parte, criticaban esa línea como «irresponsable» y «poco dialogante». Coordinadora adapta sus tácticas al contexto: cuando la huelga no resulta efectiva en determinados sectores, la acción se centra en la vía jurídica y la denuncia ante la Inspección de Trabajo. «Nosotros sabemos el que hace daño y el que no hace daño. Pero si son empresas que no va a hacer pupa, lo que hacemos es que lo tiramos bien vía jurídica. Utilizamos mucho la Inspección», explicaba un representante sindical de una empresa de amarre.
El cuarto pilar es el control sindical sobre los mercados de trabajo. En la estiba, las bolsas de empleo han sido históricamente negociadas entre el sindicato y las empresas, articuladas a través de distintas figuras jurídicas: primero la Sociedad de Gestión de Estibadores Portuarios (SAGEP) y hoy los Centros Portuarios de Empleo. Más allá de la estiba, el sistema de concesiones públicas de la Autoridad Portuaria, junto con la legislación laboral en materia de sucesión de empresas y las cláusulas de subrogación de los convenios colectivos, dotan de estabilidad a las plantillas cuando cambian las empresas concesionarias.
El quinto pilar es la cualificación de los oficios portuarios. La introducción del contenedor y las grúas especializadas permitió la profesionalización de los trabajos de estiba. Los Centros Portuarios de Empleo, además de gestionar las bolsas de trabajo, tienen entre sus funciones la formación continua para la adaptación a los cambios tecnológicos. El carácter altamente especializado de muchas tareas portuarias, como el amarre, el practicaje o el remolque, y la dificultad para automatizarlas, son factores que según la investigación contribuyen al poder de negociación de los trabajadores.
La investigación, financiada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades dentro del proyecto SPATIALPOLITICS sobre la política espacial del trabajo en la industria logística, se alimentó de dos proyectos etnográficos distintos. Uno de ellos, ejecutado entre 2022 y 2026, incluyó 12 entrevistas a trabajadores y sindicalistas de Coordinadora, CCOO y CGT, así como sesiones de observación en actos sindicales y un taller participativo para construir una contra-cartografía del recinto portuario. El segundo, desarrollado entre 2018 y 2024, se centró en el trabajo logístico, el sindicalismo y las relaciones puerto-ciudad, con observación participante y entrevistas con actores de múltiples sectores: estibadores, practicaje, aduanas, consignatarios, almacenamiento, control fronterizo, autoridad portuaria y transporte horizontal.
El estudio señala que el personal portuario del Puerto Bahía de Algeciras, particularmente de la estiba, es consciente de los desafíos que comporta el contexto internacional actual: la automatización y la competencia del puerto de Tánger, cuyo crecimiento reciente ha sido excepcional, podrían limitar la capacidad de presión con la que hasta la fecha han contado los trabajadores y trabajadoras mediante el uso estratégico de la huelga. La ampliación del sindicato al resto de sectores portuarios, con la creación de la Federación Estatal de Trabajadores Portuarios (FETP) a partir de 2009, ha incorporado tanto a personal de servicios donde las condiciones salariales habían sido más precarias, como el amarre, como a otros oficios que se desarrollan en el puerto, a menudo feminizados y precarizados, como camareras y limpiadoras. A través de las empresas de amarre, Coordinadora se expande también a otros puertos de la comunidad autónoma andaluza.
La investigación publicada en Cuadernos de Relaciones Laborales documenta, en definitiva, cómo un sindicato nacido en 1979 para representar a los estibadores logró, a partir de 2009, expandirse al conjunto de sectores laborales del Puerto Bahía de Algeciras hasta convertirse en la organización con mayor representación en el recinto portuario. Ese proceso, según el estudio, se sustenta en la combinación de una acción sindical desplegada a múltiples escalas —desde la europea hasta la de cada empresa— y la construcción de un poder territorial basado en cinco pilares: solidaridad intraportuaria, horizontalidad organizativa, orientación al conflicto, control sindical sobre los mercados de trabajo y cualificación de los oficios portuarios. En Andalucía, Coordinadora pasó de 25 afiliados y cuatro delegados en 2012 a 913 afiliados y 96 delegados en 2022. A nivel estatal, los delegados crecieron de 80 a 219 y los afiliados de 804 a 2.164 en ese mismo periodo. El puerto de Algeciras, el de mayor tráfico de España y uno de los cuatro grandes de Europa, se ha consolidado como el territorio central de este sindicato portuario, que según los datos recogidos por los investigadores ostenta la representación en casi todas las empresas del recinto y lidera los principales conflictos laborales y negociaciones colectivas.
Desarrollos recientes del sindicato
Con posterioridad al periodo analizado por la investigación, la trayectoria de Coordinadora en el Puerto Bahía de Algeciras ha seguido sumando capítulos relevantes. En junio de 2025, Coordinadora celebró en Tenerife su VI Congreso Confederal bajo el lema «Con firmeza, hacia el futuro», con la participación de más de 240 delegados sindicales de toda España. En ese encuentro, Antolín Goya presentó su informe de gestión y el proyecto para el periodo 2025-2029, optando a la reelección como coordinador general de la CETM, organización que según los datos del propio sindicato representa a más de 9.000 trabajadores y trabajadoras de los distintos sectores del sistema portuario estatal. De forma simultánea se desarrollaron el VI Congreso de la Coordinadora Estatal de Estibadores Portuarios (CEEP) y el V Congreso de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de los Puertos (CETP), con debate sobre la evolución de las estructuras, la formación sindical y profesional y la estrategia ante los cambios legislativos y tecnológicos.
En el Puerto de Algeciras, el verano de 2025 estuvo marcado por el conflicto en la Corporación de Prácticos. Tras meses de negociaciones infructuosas, la plantilla de los servicios de flota y radio votó mayoritariamente a favor de la huelga: 34 de los 47 trabajadores se pronunciaron a favor de los paros, cuatro se opusieron y el resto se abstuvo. Los trabajadores comunicaron formalmente el preaviso de huelga para el periodo comprendido entre el 20 de julio y el 20 de agosto de 2025, en pleno desarrollo de la Operación Paso del Estrecho, con paros previstos en tres franjas horarias diarias. Entre las peticiones figuraban la reducción de la carga de trabajo, tiempos de descanso adecuados, la ampliación de plantilla y un incremento salarial del 6,5% anual para 2025, 2026, 2027 y 2028 por la pérdida de poder adquisitivo acumulada. La huelga fue finalmente desconvocada tras alcanzarse un acuerdo de última hora.
En octubre de 2025, Coordinadora se alzó con la victoria en las elecciones sindicales de la Autoridad Portuaria Bahía de Algeciras, la única entidad del recinto portuario donde hasta entonces no había logrado la posición mayoritaria. El sindicato obtuvo 158 votos, por delante de UGT con 151, CCOO con 42 y CSIF con 19, lo que el sindicato calificó de «resultado histórico». Coordinadora alcanzó por primera vez seis delegados en el Comité de Empresa de la APBA, continuando una progresión que la llevó de cuatro delegados en 2017 a cinco en 2021.
En marzo de 2025, Coordinadora TPA también ganó las elecciones sindicales en la empresa de depósito de contenedores Docks Logistics en el Puerto de Algeciras, según informó el propio sindicato. Asimismo, se alcanzó un preacuerdo entre la plantilla de radio y la Corporación de Prácticos del puerto de Algeciras.
A escala europea, en febrero de 2026, representantes de Coordinadora del Puerto de Algeciras asistieron en Bruselas a la presentación de un informe sobre el impacto del sistema de comercio de emisiones (ETS) en los puertos de la Unión Europea, elaborado por Puertos del Estado, trasladando la preocupación por las consecuencias del ETS sobre el empleo de los trabajadores y trabajadoras portuarios.
Finalmente, esta misma semana, los estibadores del Centro Portuario de Empleo (CPE) de Algeciras eligieron a los 25 representantes del nuevo comité de empresa de Coordinadora en unas elecciones primarias celebradas en el Centro de Formación Portuaria José Arana. De los 2.000 estibadores que componen el censo, 1.498 acudieron a las urnas, lo que supuso una participación del 75%. Un total de 216 candidatos concurrieron a los comicios, y 17 de los 25 representantes elegidos repetían respecto al anterior comité, lo que refleja una amplia continuidad en la representación sindical.