El Propeller Club de Barcelona ha organizado una mesa redonda en el World Trade Center para analizar los efectos de la reconfiguración del transporte marítimo en la comunidad portuaria de Barcelona. El evento, titulado “La nueva configuración del transporte marítimo y su impacto en la comunidad portuaria de Barcelona: retos y oportunidades”, ha contado con la participación de cerca de 80 profesionales del sector logístico-portuario.
El encuentro ha sido moderado por Núria Burguera, directora de Comunicación del Puerto de Barcelona y vicepresidenta del Propeller Club Barcelona. En el debate han intervenido representantes de distintos eslabones de la cadena logística, como Alex Ferrándiz, gerente de la Asociación de Consignatarios de Buques de Barcelona; Xavi Casas, CEO de la transitaria Cargo Flores; Iratxe Pérez, Commercial Manager de Hutchison Ports BEST; Jordi Espín, secretario general de TRANSPRIME Spanish Shippers’ Council; y Carles Mayol, responsable de la División de Contenedores del Port de Barcelona.
El debate ha girado en torno a los recientes cambios en las alianzas marítimas tras la disolución de 2M, que unía a Maersk y MSC. Mientras Maersk ha formado una nueva alianza con Hapag-Lloyd bajo el nombre de Gemini Cooperation, MSC ha optado por operar en solitario. Esta nueva configuración está generando incertidumbre en la comunidad portuaria de Barcelona, especialmente en relación con la reducción de escalas y la integración vertical de los armadores.
En este sentido, Alex Ferrándiz ha señalado que “las diez principales navieras controlan el 84% de la capacidad de carga marítima” y que las alianzas han generado una reducción en el número de escalas en los puertos. Sin embargo, ha destacado que “las nuevas configuraciones podrían ofrecer más opciones a los usuarios, con diferentes tiempos de tránsito y tarifas”.
Desde el punto de vista de los transitarios, Xavi Casas ha expresado que la confianza en la consistencia y calidad del servicio de las navieras se ha visto afectada por cancelaciones de escalas, cambios en rutas y la introducción de mega portacontenedores. No obstante, ha subrayado que los transitarios deben centrarse en recuperar actividades donde puedan aportar valor añadido, como el transporte local y la trazabilidad de los envíos.
Impacto en las terminales portuarias y la comunidad logística
La Commercial Manager de Hutchison Ports BEST, Iratxe Pérez, ha puesto el foco en la necesidad de contar con infraestructuras adaptadas a los nuevos megabuques. Ha recordado que las terminales requieren inversiones en innovación y tecnología para mejorar la eficiencia y la transparencia de las operaciones. Además, ha señalado que “el 60% de la flota de portacontenedores tendrá una capacidad superior a los 18.000 TEUs en 2030”, lo que supondrá un desafío operativo significativo.
Por su parte, Jordi Espín, secretario general de TRANSPRIME, ha enfatizado la necesidad de mejorar la coordinación y la transparencia en la cadena logística. Ha señalado que “las alianzas han sido favorecidas por la regulación durante 15 años” y ha propuesto medidas para mejorar la competitividad, como la revisión de tasas y la optimización de la gestión de los contenedores en los depots.
Desde la Autoridad Portuaria de Barcelona, Carles Mayol ha indicado que la reconfiguración de las alianzas podría influir en la fiabilidad de los servicios. Ha señalado que actualmente se cumple entre el 50% y el 55% de las escalas previstas y ha advertido sobre posibles penalizaciones en Estados Unidos para buques construidos en astilleros chinos, lo que podría afectar a muchas navieras.
Durante el turno de debate, los asistentes han manifestado inquietudes sobre el incremento de transbordos en el puerto de Barcelona, que podría afectar la carga de importación y exportación. También se ha discutido la necesidad de ampliar la capacidad de los depots y de mejorar la coordinación de sus horarios con los de las terminales.
Otro aspecto abordado ha sido la optimización de la operativa para evitar colapsos en la entrega y recogida de contenedores. Se ha planteado la posibilidad de distribuir estas operaciones a lo largo de las 24 horas del día, aprovechando que las terminales están abiertas también por las noches.
Finalmente, se ha analizado el riesgo de que la reconfiguración de las alianzas reduzca el número de escalas en Barcelona, favoreciendo el desvío de tráfico hacia otros puertos de la región. La comunidad portuaria sigue atenta a estos cambios para adaptar sus estrategias y mantener la competitividad del puerto en el nuevo escenario global del transporte marítimo.




