La naviera francesa CMA CGM y el operador logístico internacional DSV han firmado un acuerdo para reducir las emisiones de dióxido de carbono asociadas al transporte marítimo de mercancías mediante la utilización de combustibles alternativos. La colaboración contempla un objetivo de reducción de 12.000 toneladas de CO₂ durante un periodo de dos años, a través de la solución de transporte de bajas emisiones ACT+, desarrollada por el grupo marítimo francés.
El acuerdo establece que DSV utilizará este servicio para disminuir la huella de carbono de las operaciones marítimas contratadas con CMA CGM. Las reducciones previstas se obtendrán mediante el empleo de biocombustibles de segunda generación basados en UCOME, producidos a partir de aceites de cocina usados y destinados a sustituir parcialmente los combustibles marítimos convencionales.
La iniciativa se integra en la colaboración comercial que mantienen ambas compañías y en sus respectivas estrategias de descarbonización de las cadenas logísticas internacionales. Tanto CMA CGM como DSV han establecido el objetivo de alcanzar las cero emisiones netas de carbono en 2050.
La solución ACT+ permite a los clientes de CMA CGM contratar diferentes niveles de reducción de emisiones asociadas a sus envíos marítimos, mediante el uso de combustibles de menor intensidad de carbono. Según la naviera, el sistema puede proporcionar reducciones de hasta el 83% de las emisiones de CO₂ respecto a los combustibles convencionales, calculadas sobre el conjunto del ciclo de producción, distribución y utilización del combustible.
Este porcentaje corresponde a la capacidad máxima de reducción que ofrece ACT+ y no a un compromiso de disminución uniforme para todos los transportes incluidos en el acuerdo con DSV.
El funcionamiento de esta solución se basa en un sistema de balance de masas (mass balance), que permite contabilizar las cantidades de combustibles alternativos utilizadas por la naviera y asignar las reducciones de emisiones correspondientes a los servicios contratados por sus clientes. De esta manera, las empresas pueden incorporar a sus cálculos ambientales las reducciones certificadas asociadas a sus operaciones de transporte.
La metodología contempla la emisión de declaraciones oficiales sobre el combustible alternativo utilizado y las emisiones de CO₂ asociadas a los envíos, mediante un procedimiento verificado por una tercera parte independiente. El sistema está dirigido a empresas que necesitan contabilizar y reducir las emisiones indirectas de sus cadenas de suministro, incluidas las correspondientes al transporte marítimo contratado a terceros.
Michael Hollstein, vicepresidente sénior de Producto Marítimo Global de DSV, ha explicado que la reducción de emisiones en las cadenas de suministro internacionales requiere la colaboración entre los distintos operadores y soluciones que puedan aplicarse a gran escala. Según el directivo, la utilización de ACT+ permitirá ampliar las opciones de transporte marítimo de menores emisiones disponibles para los clientes del grupo logístico.
Por parte de CMA CGM, Amandine Paulet, vicepresidenta y directora comercial adjunta, ha situado el acuerdo dentro de la relación que mantienen ambas empresas para desarrollar soluciones de transporte adaptadas a los objetivos ambientales de sus clientes.
El programa ACT+ forma parte de la oferta de servicios que CMA CGM comenzó a desarrollar en 2020 para facilitar a los cargadores y operadores logísticos el acceso a alternativas de transporte marítimo con menores emisiones. La solución contempla la utilización de diferentes combustibles, entre ellos biocombustibles de segunda generación, biometano licuado y otros productos energéticos alternativos.
La compañía francesa mantiene paralelamente un programa de transformación de su flota que incluye buques preparados para utilizar gas natural licuado y metanol. Esta estrategia comenzó a adquirir mayor dimensión en 2017, cuando el grupo decidió incorporar la propulsión mediante GNL a sus portacontenedores de mayor capacidad.
En 2020 entró en servicio el CMA CGM Jacques Saadé, un portacontenedores de 23.000 TEU propulsado por GNL. Más recientemente, en 2026, la naviera ha incorporado el CMA CGM Notre Dame, primer buque de una serie de diez unidades de nueva generación con capacidad para 24.212 TEU y propulsión mediante gas natural licuado.
Según las previsiones comunicadas por el grupo, CMA CGM espera operar alrededor de 200 buques de combustible dual preparados para utilizar GNL o metanol en 2031, con capacidad para emplear energías de menor intensidad de carbono.
La naviera sitúa estas inversiones y los acuerdos comerciales relacionados con ACT+ dentro de su estrategia para alcanzar las cero emisiones netas en 2050, que incluye medidas de eficiencia energética, incorporación de combustibles alternativos y colaboración con clientes y proveedores.
El acuerdo anunciado con DSV se centra específicamente en el objetivo de reducir 12.000 toneladas de CO₂ durante los próximos dos años mediante biocombustibles UCOME. La comunicación de ambas compañías no detalla los volúmenes de mercancías incluidos, las rutas marítimas en las que se aplicará el programa ni la inversión económica asociada a la operación.