Maersk considera que el mercado del transporte marítimo de contenedores se encamina hacia un escenario caracterizado por una mayor volatilidad de los fletes, pero también por niveles medios superiores a los registrados antes de la pandemia. La evolución de la demanda procedente de Asia y las crecientes limitaciones de capacidad en puertos e infraestructuras terrestres están detrás de este cambio de escenario, que también está llevando a la naviera danesa a plantearse un crecimiento de su flota.
El consejero delegado de A.P. Moller-Maersk, Vincent Clerc, ha vuelto esta semana sobre una cuestión que ya había planteado durante la presentación de los resultados del segundo trimestre. La compañía considera que la capacidad disponible en el mercado ya no depende únicamente del número de portacontenedores en servicio, debido a que la congestión de las terminales y de las conexiones terrestres puede inmovilizar parte de esa capacidad y reducir la productividad de los buques.
Maersk explicó en agosto que la demanda procedente de Extremo Oriente mantiene un comportamiento elevado desde 2024 y está generando flujos comerciales cada vez más desequilibrados. Este aumento del tráfico está poniendo a prueba la capacidad de diferentes puertos y redes de transporte terrestre y generando episodios de congestión en distintas regiones.
Esta situación también está modificando la política de flota de la compañía. Durante la presentación de resultados del segundo trimestre, Clerc señaló que la puesta en marcha de Gemini Cooperation ha permitido a Maersk incrementar los volúmenes transportados sin aumentar su capacidad naval en la misma proporción. Sin embargo, el nivel de utilización alcanzado sitúa progresivamente a la flota cerca de sus actuales límites operativos.
La naviera contempla por ello que las futuras inversiones no se destinen exclusivamente a sustituir unidades antiguas, sino que puedan incorporar cierto crecimiento de capacidad. Maersk ya contrató en febrero ocho nuevos portacontenedores de 18.600 TEU con el astillero chino New Times Shipbuilding, cuya entrega está prevista entre 2029 y 2030. Tras este pedido, la compañía informó de que mantenía 33 buques en cartera.
Las perspectivas planteadas por Clerc coinciden con las señales recogidas en la última actualización del mercado de Asia-Pacífico publicada por Maersk el 9 de septiembre. La naviera está detectando una planificación anticipada de los tráficos ante la Golden Week china, que se celebra a comienzos de octubre, y la llegada del cuarto trimestre.
Maersk recomienda a sus clientes estudiar embarques a finales de septiembre cuando resulte posible y tener en cuenta tanto la disponibilidad de espacio como las posibles alteraciones de los itinerarios. La compañía señala que las condiciones meteorológicas estacionales y la congestión de las terminales pueden provocar retrasos que posteriormente se propaguen a otros servicios.
La actualización cita datos de Sea-Intelligence según los cuales los 14 puertos de mayor actividad de Asia-Pacífico están experimentando un deterioro de la puntualidad de llegada de los buques. Los retrasos portuarios tienen además consecuencias sobre la oferta disponible, ya que prolongan las rotaciones e inmovilizan capacidad que, aunque formalmente permanece desplegada en el mercado, no puede utilizarse con la misma productividad.
Jyske Bank considera que estas señales muestran que la normalización esperada del mercado de transporte de contenedores todavía no se refleja en los datos operativos. Su analista senior Haider Anjum señala que la continuidad de unos volúmenes de carga elevados, las reservas anticipadas ante la Golden Week y la congestión pueden contribuir a sostener los niveles de los fletes durante los próximos meses.
El banco danés considera asimismo que, si las tarifas se mantienen aproximadamente en los niveles actuales durante la parte final del ejercicio, aumentaría la posibilidad de que Maersk vuelva a revisar al alza sus previsiones para 2026. La compañía ya elevó sus expectativas anuales tras los resultados del segundo trimestre, después de registrar mayores tarifas spot y un crecimiento de los volúmenes transportados.
Maersk sitúa así las limitaciones de la infraestructura portuaria y terrestre entre los factores que determinarán la evolución futura del mercado, en un momento en el que el sector afronta simultáneamente la incorporación de un elevado volumen de nuevos portacontenedores y una demanda asiática que continúa absorbiendo capacidad.