China ha abierto oficialmente el canal de Pinglu, una infraestructura de 134,2 kilómetros que establece una nueva conexión fluvial entre las provincias del suroeste del país y el golfo de Tonkín. El proyecto ha supuesto una inversión de 72.700 millones de yuanes, unos 9.400 millones de euros, y modifica los itinerarios utilizados hasta ahora para transportar mercancías desde el interior hacia las rutas marítimas del sudeste asiático.
Se trata del primer canal arterial entre un río y el mar construido bajo una coordinación central unificada desde la fundación de la República Popular China en 1949. Su trazado conecta las cuencas de los ríos Pingtang y Qin y permite reducir en más de 560 kilómetros las distancias de transporte desde el interior.
Hasta ahora, buena parte del tráfico fluvial procedente del suroeste chino seguía los sistemas naturales de ríos en dirección este hacia el delta del río Perla, lo que obligaba a las embarcaciones a pasar por Guangzhou antes de dirigirse nuevamente hacia las rutas comerciales occidentales.
El nuevo corredor proporciona una salida hacia el sur y se integra en el denominado Nuevo Corredor Internacional de Comercio Tierra-Mar, que conecta áreas productivas de Yunnan, Guizhou, Sichuan, Chongqing y Hunan con los mercados de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).
El proyecto adquiere además una dimensión relevante por el volumen de los intercambios comerciales entre ambas regiones. El comercio bilateral entre China y los países de ASEAN alcanzó los 862.750 millones de dólares, unos 747.600 millones de euros, durante los ocho primeros meses del año, con un crecimiento interanual del 25,6%.
Desde el punto de vista operativo, el canal de Pinglu está preparado para recibir buques de carga de hasta 5.000 toneladas de peso muerto. La infraestructura incorpora tres grandes sistemas escalonados de esclusas, denominados Madao, Qishi y Qingnian, que permiten salvar un desnivel acumulado de 65 metros a lo largo del recorrido.
La construcción ha combinado la excavación de nuevos tramos con la adaptación de cauces naturales existentes. De los 134,2 kilómetros de longitud total, únicamente 6,5 kilómetros han requerido trabajos de excavación de mayor entidad a través de la divisoria de aguas. El resto del recorrido utiliza canales fluviales naturales que han sido dragados, ensanchados y rectificados para permitir la navegación prevista.
Las estimaciones económicas asociadas a la nueva infraestructura apuntan a una reducción de los costes del transporte de mercancías. El Ministerio de Transportes chino calcula que el traslado de cargas hacia esta vía navegable puede disminuir los gastos de transporte entre un 18% y un 30%.
Según estas previsiones, el ahorro anual en costes logísticos podría superar los 5.000 millones de yuanes, aproximadamente 645 millones de euros.
La apertura del canal ha estado acompañada por las primeras operaciones comerciales. Alrededor de 30 graneleros han utilizado la nueva vía para transportar materiales de construcción, carbón, minerales, acero y fertilizantes.
Junto con el comienzo de estas operaciones se ha puesto en servicio una conexión internacional regular entre Nanning y Can Tho, en Vietnam. También ha comenzado a operar un servicio costero nacional conectado con la Zona de Libre Comercio de Yangpu, en Hainan, además del primero de cuatro enlaces previstos para el transporte de pasajeros.
La utilización del canal para el movimiento de graneles industriales estará condicionada por el funcionamiento del conjunto de la cadena logística. La competitividad del transporte puerta a puerta dependerá de factores como la capacidad de manipulación de mercancías en tierra, las operaciones de transferencia portuaria y la frecuencia de contratación y circulación de las embarcaciones.
La disponibilidad de estos servicios determinará también el grado de utilización de las capacidades ofrecidas por la nueva infraestructura y su incidencia sobre los costes unitarios del transporte.
El canal de Pinglu forma parte de un programa más amplio de desarrollo de vías navegables interiores en China. Otros proyectos de canales con inversiones de varios miles de millones de yuanes se encuentran actualmente en desarrollo en Jiangxi, Henan, Hubei y Hunan.
Con la entrada en servicio de la nueva infraestructura, las áreas productivas del suroeste chino disponen de un itinerario fluvial más corto hacia el golfo de Tonkín y las conexiones marítimas con el sudeste asiático, mientras comienzan las primeras operaciones destinadas a trasladar parte de los flujos de mercancías hacia el nuevo corredor.




