A.P. Møller – Maersk ha revisado al alza sus previsiones financieras para el conjunto de 2026, tras constatar una demanda superior a la esperada en el mercado mundial de contenedores, especialmente en los tráficos con origen en Extremo Oriente, y una subida sostenida de los fletes spot durante las últimas semanas. La compañía danesa ha situado ahora su previsión de EBITDA subyacente entre 8.000 y 10.000 millones de dólares, frente al rango anterior de entre 4.500 y 7.000 millones.
La revisión también afecta al EBIT subyacente, que Maersk calcula ahora entre 2.000 y 4.000 millones de dólares. La estimación previa contemplaba un escenario mucho más débil, con una horquilla que iba desde unas pérdidas de 1.500 millones hasta un beneficio de 1.000 millones de dólares. La compañía también ha mejorado su previsión de flujo de caja libre, que pasa a situarse en un mínimo negativo de 1.500 millones de dólares, frente a la estimación anterior de al menos 3.000 millones negativos.
El nuevo escenario financiero se apoya en una previsión más elevada para el crecimiento del mercado global de contenedores. Maersk estima ahora que los volúmenes mundiales crecerán alrededor de un 4% en 2026, frente al rango anterior de entre el 2% y el 4%. La compañía vincula esta revisión a la fortaleza de la demanda, con especial incidencia en los tráficos asiáticos, y a la evolución reciente de los precios en el mercado spot.
“Continued strong demand in the container market, particularly in the Far East, and a recent sustained increase in spot market rates means that A.P. Møller – Maersk upgrades its guidance for full year 2026”, ha señalado la compañía en su comunicación al mercado. La actualización de las previsiones llega después de un inicio de ejercicio condicionado por la volatilidad geopolítica, los desvíos de buques y la presión sobre los costes operativos.
En el primer trimestre de 2026, Maersk obtuvo un EBIT total de 340 millones de dólares, apoyado por el comportamiento de sus áreas de terminales portuarias y logística. Sin embargo, su división Ocean registró pérdidas de 192 millones de dólares, frente al beneficio de 743 millones obtenido un año antes. El margen de esta unidad se situó en terreno negativo, con un -2,3%, debido principalmente a la caída de los fletes, que compensó el efecto de las medidas de ahorro, la reducción de determinados costes de combustible y unos elevados niveles de utilización de la flota.
La actividad marítima de Maersk también se ha visto afectada por el encarecimiento del combustible y por los cambios de ruta vinculados a la crisis en Oriente Medio. La compañía había señalado que el escenario de 2026 dependía, entre otros factores, de la evolución de la sobrecapacidad del sector, de la entrega de nuevos buques y del calendario de reapertura de corredores marítimos afectados por la inestabilidad en el mar Rojo y el estrecho de Ormuz.
El cambio en las previsiones de Maersk refleja una modificación relevante en la lectura del mercado. La compañía ha pasado de contemplar la posibilidad de cerrar el año con pérdidas de hasta 1.500 millones de dólares a nivel de EBIT a prever un beneficio que podría alcanzar los 4.000 millones. Este cambio se produce en un contexto de tensión en la oferta efectiva de capacidad, congestión en determinadas rutas y adelanto de decisiones de embarque por parte de cargadores ante el riesgo de nuevas disrupciones.
En las últimas semanas, los fletes spot de contenedores han registrado fuertes subidas, coincidiendo con un adelanto de la temporada alta y con la necesidad de algunos cargadores de asegurar espacio antes de posibles cuellos de botella adicionales. Según un informe de HSBC Global Investment Research citado por Seatrade Maritime, el Shanghai Containerized Freight Index (SCFI) aumentó un 3,8% semanal, hasta los 3.240 puntos, su nivel más alto desde agosto de 2024. El mismo informe indica que las tarifas spot subieron un 7% hacia Estados Unidos y un 6% hacia Europa, situando el índice un 143% por encima de los niveles previos al conflicto.
La consultora Linerlytica, también citada en el análisis de mercado, ha señalado que solo nueve portacontenedores, seis de ellos iraníes, habían salido del Golfo tras el memorando de entendimiento, mientras más de 50 unidades permanecían retenidas o pendientes de clarificación sobre las condiciones de tránsito de Irán. Esta situación ha añadido incertidumbre a una red marítima ya sometida a restricciones operativas en varios corredores estratégicos.
La revisión de Maersk será seguida de cerca por el conjunto del sector, ya que la compañía es uno de los principales indicadores de la evolución del comercio marítimo mundial. Sus nuevas previsiones apuntan a un ejercicio más favorable para las navieras de línea regular que el previsto al comienzo del año, aunque el equilibrio del mercado seguirá condicionado por la evolución de la demanda asiática, la gestión de la capacidad disponible, los costes de combustible y la situación de las rutas afectadas por la inestabilidad geopolítica.