Un informe de Ocean infraestructures Management (OCP) alerta de fuga de tráfico portuario al norte de África por la entrada en vigor del Régimen de comercio de emisiones (ETS) en el transporte marítimo. El transporte marítimo en España ha iniciado una fase decisiva con la entrada en vigor de la normativa ambiental de la Unión Europea, que incluye al sector dentro del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (ETS). Este marco regula las emisiones de gases de efecto invernadero de los buques y busca avanzar en la transición energética y la descarbonización del sector.
Desde principios de 2024, las navieras están obligadas a comprar derechos de emisión por el 40% de sus emisiones de CO2, porcentaje que ascenderá al 70% en 2025 y al 100% en 2026. La normativa afecta a buques de más de 5.000 toneladas que operen en puertos europeos, obligándolos a informar anualmente su huella de carbono según el protocolo de Monitorización, Reporte y Verificación (MRV) establecido por la Organización Marítima Internacional (OMI). Además, a partir de 2026, el ETS incluirá también las emisiones de metano y óxido nitroso, ampliando su alcance ambiental.
El cálculo de las emisiones se realiza según la ruta de los buques. Las rutas dentro de la UE estarán sujetas al 100% de los derechos, mientras que las que involucren puertos extracomunitarios pagarán solo el 50% de las emisiones generadas. Este esquema, aunque diseñado para fomentar la sostenibilidad, ha generado preocupaciones entre las navieras y puertos europeos.
Impacto en los puertos españoles y el riesgo de fuga de rutas
El nuevo régimen de emisiones plantea desafíos significativos para puertos estratégicos como Algeciras, Valencia o Barcelona. Existe el temor de que las compañías navieras opten por desviar sus rutas hacia puertos extracomunitarios, como los de Marruecos, Argelia o Egipto, que no están sujetos a las estrictas regulaciones del ETS. Esta situación podría perjudicar la competitividad de los puertos españoles y europeos frente a enclaves como los del Reino Unido, Turquía o Noruega, que también podrían beneficiarse de esta dinámica.




