El astillero cántabro de Astander ha sido la primera empresa del país, y una de las 100 primeras del mundo, en obtener el nuevo certificado de DNV GL “My Care” en gestión del riesgo de infección. Se trata de una metodología que verifica “la conformidad y la madurez» del astillero con respecto a “la forma en la que está mitigando y previniendo los patógenos emergentes”. De esta forma, My Care reconoce la seguridad de la entidad cántabra en línea con los requisitos nacionales y las mejores prácticas de la industria. Este tipo de sello se ha convertido en una carta de presentación imprescindible a la hora de tratar de recuperar protagonismo en el mercado de la era pos-COVID-19.
“Esta certificación supone un gran salto adelante para garantizar que somos un lugar seguro para que los clientes reparen sus embarcaciones”
“Esta certificación supone un gran salto adelante para garantizar que somos un lugar seguro para que los clientes reparen sus embarcaciones”, explica Juan Luis Sánchez, director de Astander y presidente del Clúster Marítimo de Cantabria – MarCA. “Ahora más que nunca los clientes internacionales buscan estabilidad, seguridad y confianza”.
Tanto Astander como la compañía de clasificación y certificación DNV GL forman parte del clúster MarCA. Este trabajo colaborativo ejemplifica la rápida adaptación que se está viendo obligado a llevar a cabo el sector azul de la región para salir del “frenazo en seco” causado por la crisis sanitaria. Cabe recordar que la industria marítima cántabra se mueve fundamentalmente en el ámbito internacional -solo el subsector del transporte marítimo ya representa el 32,4% del volumen anual del comercio internacional de la región-, por lo que el estado de alarma y el cierre de fronteras han trastocado notablemente sus previsiones.



