Seis socios europeos han puesto en marcha el proyecto POLARIS, una iniciativa dirigida a mejorar la capacidad de preparación y respuesta de las instituciones europeas y nacionales ante emergencias por vertidos de pellets de plástico en el medio marino. El proyecto combina investigación científica, pruebas de equipos y formación de capacidades operativas, con el objetivo de dotar a las administraciones públicas de herramientas y métodos adaptados a esta forma de contaminación.
Los pellets de plástico, la materia prima granulada con la que se fabrica la mayor parte de los productos plásticos, se transportan a granel por vía marítima en grandes volúmenes. Su tamaño reducido y su flotabilidad dificultan su detección y recogida una vez vertidos al mar, lo que prolonga su presencia en el entorno marino y agrava el impacto sobre la fauna y el litoral.
Los vertidos de pellets de plástico constituyen un problema de alcance europeo para los entornos marinos y costeros. Varios incidentes marítimos ocurridos en los últimos años, como los del Trans Carrier en 2020, el X-Press Pearl en 2021, el Toconao en 2023 y la colisión entre el Solong y el Stena Immaculate en 2025, han puesto de manifiesto las consecuencias transfronterizas de este tipo de sucesos y la necesidad de una respuesta coordinada a escala europea.
A pesar de los avances logrados en la respuesta a los vertidos de hidrocarburos y sustancias químicas, no existe en la actualidad un procedimiento operativo armonizado a escala europea para hacer frente a los vertidos de pellets de plástico causados por incidentes marítimos. Los marcos vigentes no contemplan las propiedades físicas específicas de estos microplásticos: su baja visibilidad en el mar, su elevada capacidad de dispersión, la contaminación de largos tramos de litoral y unas operaciones de limpieza largas, laboriosas y costosas. Las autoridades nacionales y los agentes locales señalan además la falta de herramientas predictivas, mapas de riesgo y protocolos compartidos, así como una coordinación insuficiente entre los distintos niveles de gobernanza y los voluntarios que pueden movilizarse durante las emergencias.
Para abordar estos problemas, POLARIS adoptará un enfoque multidisciplinar centrado en tres ejes. El primero consiste en mejorar la respuesta operativa y el conocimiento científico relacionado con los vertidos accidentales de pellets de plástico. El segundo pasa por desarrollar herramientas, guías y buenas prácticas para las autoridades y los operadores implicados en la gestión de incidentes de contaminación marítima. El tercero se centra en la mejora de capacidades, la promoción de estrategias de comunicación de riesgos y el apoyo a la gestión del riesgo, en coordinación con autoridades, operadores, voluntarios, periodistas y público general, para facilitar una gestión eficaz de los incidentes. Este último eje incluye de forma expresa a los medios de comunicación y a los voluntarios entre los públicos a los que se dirigen las estrategias de comunicación de riesgo previstas por el proyecto.
Mediante el desarrollo de conocimiento, métodos y herramientas compartidos, POLARIS contribuirá a que las instituciones europeas cuenten con mayor capacidad de respuesta ante los vertidos de pellets de plástico.
La coordinadora del proyecto, Ana J. Abascal, explica que «POLARIS reúne a expertos de distintas disciplinas y países para abordar este problema con un enfoque verdaderamente colaborativo». La responsable añade que, al combinar la investigación científica con la experiencia operativa, el consorcio persigue ofrecer herramientas prácticas y soluciones basadas en la evidencia que mejoren la preparación de las autoridades y su capacidad de respuesta ante los vertidos de pellets de plástico, con el fin de proteger los entornos marinos y costeros.
El consorcio del proyecto está coordinado por IHCantabria, con sede en España, y lo integran seis socios de tres países europeos. Al reunir a organismos de investigación, agencias operativas y centros de conocimiento de distintos países, POLARIS aspira a fomentar el desarrollo de enfoques y conocimientos compartidos entre instituciones que, hasta la fecha, han abordado este tipo de emergencias de forma dispersa y sin procedimientos comunes, con el objetivo último de mejorar la preparación y la respuesta a los vertidos de pellets de plástico en toda Europa.