El auditorio Millán Picazo de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras (APBA) ha acogido la presentación del Cuaderno de Estrategia 234, titulado «Puertos del Estado y la defensa nacional», una publicación del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), dependiente del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN). El acto ha estado encabezado por el general de brigada Víctor Mario Bados, director del IEEE, y por Álvaro Rodríguez Dapena, subdirector de Estrategia y Desarrollo de Negocio de Puertos del Estado y coordinador de la obra. Como anfitrión y autor de uno de los capítulos ha intervenido el presidente de la APBA, Gerardo Landaluce.
Landaluce ha agradecido a los autores y al IEEE las facilidades ofrecidas para sacar adelante la publicación y ha subrayado el carácter coral de un volumen que reúne siete colaboraciones. «El puerto, bien sabéis que cada vez ocupamos un espacio mayor en lo que es el ámbito de la sociedad y de la economía», ha indicado el presidente de la APBA, que ha añadido que la actividad portuaria abarca «no solamente los temas económicos, los temas energéticos y evidentemente los temas de seguridad, tanto lo que es la seguridad física como también la militar». El presidente de la APBA ha explicado que la obra se ha abordado «con mucha ilusión, con mucho entusiasmo» bajo la coordinación de Rodríguez Dapena.
El capítulo firmado por Landaluce, titulado «El Estrecho de Gibraltar. Punto estratégico de la defensa nacional», parte de un dato que sitúa la dimensión del análisis: el 80 % de los intercambios comerciales globales se realiza por vía marítima y el estrecho de Gibraltar, con 130.000 buques al año, es la segunda autopista marítima global, solo superada por el canal de la Mancha. El paso concentra más de 300 buques diarios en un corredor de apenas 14 kilómetros de ancho y registra cinco veces más tráfico que el canal de Suez y once veces más que el de Panamá. El texto define el Estrecho como un activo estratégico de primer orden para España, la Unión Europea y la OTAN, y sitúa al puerto de la bahía de Algeciras como nodo marítimo global con desviación 0 sobre la ruta este-oeste round the world y como puente entre Europa y África.
El capítulo describe la concentración del poder naviero —cinco compañías controlan más del 60 % del mercado mundial de contenedores y las diez primeras alcanzan el 80 %— y la transición del modelo «puerto a puerto» al «puerta a puerta», con ejemplos como la entrada de COSCO en El Pireo o la presión reciente sobre las concesiones panameñas de CK Hutchison Holdings. Frente a este escenario, Landaluce expone la doble estrategia de la Unión Europea: defensiva, mediante el mecanismo de control de la inversión extranjera directa, y proactiva, articulada a través de la iniciativa Europe Global Gateway, en la que el puerto de Algeciras participa con el corredor marítimo verde y digital con Panamá y un proyecto de interoperabilidad digital con la Plataforma Digital de Comercio Centroamericana. El capítulo dedica también un bloque extenso al impacto del Sistema de Comercio de Emisiones (ETS) marítimo, con seis impactos negativos identificados —desigualdad competitiva, fuga de carbono, pérdida de inversiones, pérdida de conectividad, debilitamiento de la lucha contra el narcotráfico y erosión de la soberanía logística europea— y plantea propuestas como la ampliación de la lista de puertos «transparentes» y el Observatorio de Fuga de Carbono promovido por Puertos del Estado junto con Algeciras, Barcelona y Valencia. El texto reclama una política de Estado específica para el área de Gibraltar, con la creación de una Zona Económica Especial en el Campo de Gibraltar, mejores conexiones terrestres y una coordinación civil-militar eficaz.
Por su parte, Rodríguez Dapena, que ha excusado la asistencia del presidente de Puertos del Estado, Gustavo Santana Hernández, ha enmarcado el cuaderno en la necesidad de una mayor coordinación entre los estamentos civil y militar en el ámbito portuario, particularmente en los puertos de interés general. El subdirector de Estrategia y Desarrollo de Negocio ha recordado que en el plano de la security o protección, las administraciones portuarias trabajan con la Guardia Civil y la Policía Nacional desde hace años, a través de los planes de protección de puerto del Ministerio del Interior, pero ha apuntado que la evolución de los riesgos a escala global, muchos de ellos contra la soberanía nacional, obliga a estrechar también la cooperación con el estamento militar. «Son los activos estratégicos de primer orden y entre ellos, en España, por supuesto, el puerto de Algeciras», ha señalado.
Rodríguez Dapena ha definido el cuaderno como «un espacio de entendimiento entre las capacidades militares y las capacidades portuarias» orientado a la mejora de dos planos fundamentales: el plano infraestructural, asociado a la necesidad de acoplar la movilidad militar y la civil que promueven las instituciones europeas, y un plano operacional y estratégico, centrado en la incorporación de la coordinación con el estamento militar a los planes portuarios, desde el reconocimiento del mapa de riesgos hasta la adopción de medidas específicas frente a escenarios de crisis, conflicto o disuasión.
El capítulo preliminar de la obra, también firmado por Rodríguez Dapena, lleva por título «La importancia del sistema portuario de interés general para la defensa nacional» y desarrolla esos dos planos en tres ejes de actuación conjunta en los puertos: el plano de las infraestructuras, orientado a garantizar capacidad para la movilidad militar terrestre y naval ante despliegues masivos, con atención a los actuales cuellos de botella en las conexiones ferroviarias e intermodales; el plano de la prestación de servicios, que abarca atraques, suministro de combustible, reparación, gestión de residuos y atención a tripulaciones y material militar; y el plano de la infoestructura, con la integración de Defensa en las plataformas digitales portuarias (Port Community Systems) y la cooperación en ciberseguridad. El capítulo plantea la articulación de estas acciones a través de una unidad de acción portuaria nacional radicada en Puertos del Estado, con coordinación entre los Ministerios de Transporte y Movilidad Sostenible, Interior y Defensa.
El cuaderno se abre con una carta del presidente de Puertos del Estado, Gustavo Santana Hernández, que contextualiza la publicación en la Estrategia Nacional de Seguridad Marítima de 2024, donde las amenazas híbridas figuran como riesgo central: ciberataques, campañas de desinformación, terrorismo, radicalización, tráficos ilícitos y episodios provocados de contaminación marina. La carta sitúa la obra en relación con el Reglamento europeo 2024/1679, que incorpora la dualidad civil-militar a la Red Transeuropea de Transporte y obliga a los puertos a garantizar tanto la movilidad de viajeros y mercancías como el desplazamiento rápido de personal, material y equipos militares.
La publicación reúne una visión amplia sobre la relación entre puertos, seguridad y defensa. La publicación parte de la idea de que los puertos comerciales no son únicamente nodos logísticos, sino infraestructuras necesarias para la continuidad económica, el abastecimiento, la movilidad de personas, la conectividad de los territorios extrapeninsulares y la respuesta del Estado ante situaciones de riesgo. La obra incorpora además la evolución normativa internacional y europea, desde la protección de buques e instalaciones portuarias tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 hasta la inclusión de la movilidad militar en la Red Transeuropea de Transporte.
El contenido se estructura en siete capítulos, además de la carta inicial del presidente de Puertos del Estado y el capítulo preliminar. La obra aborda una perspectiva internacional sobre la importancia de los puertos para la defensa nacional, la gobernanza portuaria como elemento clave, el papel de la Armada en la seguridad marítima, la defensa de los territorios extrapeninsulares y sus puertos, la función de las comandancias navales, los choke points y la geoestrategia mundial, y el caso específico del estrecho de Gibraltar.
Uno de los ejes principales del documento es la adaptación de los puertos a un escenario de amenazas híbridas. La publicación incluye riesgos como ciberataques, sabotajes, desinformación, terrorismo, tráficos ilícitos, contaminación marina provocada y posibles acciones contra infraestructuras críticas. Ante este contexto, el Cuaderno plantea la necesidad de una cooperación estable entre Puertos del Estado, las autoridades portuarias, el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, el Ministerio del Interior y el Ministerio de Defensa, con el fin de integrar capacidades civiles y militares en la protección del sistema portuario.
La presentación en Algeciras ha permitido vincular el contenido del Cuaderno con un enclave donde confluyen comercio internacional, conectividad marítima, actividad logística, tránsito energético y seguridad. El puerto de Algeciras aparece en la publicación como un nodo especialmente relevante por su posición junto al Estrecho, por su función en las cadenas globales de suministro y por su capacidad para atender necesidades civiles y militares en un entorno geoestratégico de alta sensibilidad.