La Organización Europea de Puertos Marítimos (ESPO) ha lanzado un llamamiento a la Comisión Europea para que la revisión en curso de la Directiva EU-ETS (2003/87/CE) corrija los efectos negativos que el sistema de comercio de emisiones aplicado al transporte marítimo está generando sobre la competitividad de los puertos europeos y sobre los propios objetivos de descarbonización.
La Comisión Europea trabaja actualmente en la finalización de una propuesta de revisión de la directiva, que fue extendida al sector marítimo en enero de 2024. Desde 2021, cuando se presentó la propuesta del EU-ETS marítimo, los puertos europeos han venido solicitando que se evalúe y se aborde el impacto negativo derivado del alcance regional limitado del sistema, que aplica un gravamen del 100% a los viajes entre puertos de la Unión Europea y del 50% a las escalas de entrada y salida desde puertos europeos.
Según ESPO, el primer y principal efecto se percibe en los grandes puertos de transbordo del Mediterráneo, pero existen también ejemplos claros de cambios en el orden de las escalas en otras zonas de Europa, lo que se traduce en una pérdida de conectividad directa con Asia, entre otros mercados. Además de la pérdida de escalas y conectividad, los puertos afectados están registrando un impacto sobre las inversiones en capacidad terminal, mientras que la capacidad en los países vecinos de la UE crece de forma pronunciada y rápida en detrimento de los puertos comunitarios.
Isabelle Ryckbost, secretaria general de ESPO, ha declarado: «La Comisión Europea y los responsables políticos de Europa deben extraer por fin las lecciones de estos primeros años de aplicación. Es hora de actuar. Los puertos europeos son clave para alcanzar los objetivos de transición energética, seguridad energética y preparación militar de Europa. No podemos seguir aceptando una política que genera fuga de carbono y que amenaza con destruir la fortaleza económica y la competitividad de puertos estratégicamente situados que necesitamos para lograr las ambiciones europeas en términos de resiliencia geopolítica y geoeconómica, transición energética y seguridad».




