El Puerto de Barcelona ha presentado su V Plan Estratégico 2026-2030, una propuesta ambiciosa que marca un punto de inflexión en la evolución del recinto portuario y que busca prepararlo para un contexto global cada vez más volátil. El documento establece las bases de lo que será el mayor ciclo inversor de su historia, con el objetivo de modernizar las instalaciones, reforzar la conectividad y avanzar hacia un modelo energético más sostenible. Todo ello con la voluntad de garantizar la competitividad del comercio exterior y consolidar al puerto como uno de los grandes motores económicos de Barcelona.
El plan da continuidad a la estrategia anterior, que ya permitió alcanzar cifras destacadas de actividad económica y empleo, e introduce nuevas líneas de actuación centradas en tres grandes ejes: infraestructuras, logística y energía. Entre las actuaciones previstas se encuentran la reorganización de la actividad hacia la zona sur, la mejora de los accesos ferroviarios y viarios y el desarrollo de un hub energético para impulsar la transición hacia fuentes más limpias.
Una de las principales novedades es la visión integrada del puerto, que por primera vez aborda de forma conjunta sus tres dimensiones: comercial, logística y ciudadana. En este sentido, el Port Vell adquiere un papel central como espacio de conexión con la ciudad, orientado a la innovación, la sostenibilidad y la transformación urbana.
En paralelo, el plan también identifica la necesidad de ampliar la capacidad logística mediante nuevos espacios gestionados por CILSA, con el objetivo de atraer proyectos de mayor valor añadido y consolidar el posicionamiento del puerto en las cadenas globales.



