La empresa británica Seafields ha propuesto un modelo de gestión del sargazo que busca convertir las recurrentes invasiones de esta macroalga en el Caribe en una oportunidad económica y medioambiental. A través de un sistema de cultivo y recolección en alta mar, la compañía pretende mitigar los efectos negativos del sargazo sobre los ecosistemas marinos y el turismo costero, al tiempo que plantea su uso como herramienta para la captura de carbono y la producción de biomateriales.
Seafields ha estimado que su modelo permitiría retirar hasta 42 gigatoneladas de CO₂ de la atmósfera mediante la recolección y almacenamiento del sargazo en sistemas flotantes. La biomasa obtenida se transforma en productos destinados a sectores como los bioplásticos, los bioestimulantes agrícolas, la cosmética natural y el biochar, contribuyendo al desarrollo de industrias emergentes con menor huella ambiental.
La compañía ha contado con el apoyo del programa UBEC (Unleashing the Blue Economy in the Caribbean), impulsado por la Organización de Estados del Caribe Oriental (OECS) y el Banco Mundial, lo que le ha permitido avanzar en el desarrollo de su tecnología y cerrar acuerdos de colaboración por valor superior a los dos millones de euros con socios internacionales.
Uno de los elementos clave del sistema desarrollado por Seafields es la tecnología SeaClear, diseñada para interceptar las algas antes de que lleguen a la costa. Esta solución permite conservar el sargazo en condiciones óptimas dentro de estructuras flotantes, facilitando su posterior transformación en materias primas útiles para diferentes industrias.



