Un ensayo clínico dirigido por la Universidad La Trobe (Australia) ha demostrado que comer pescado, como salmón, trucha y sardinas dentro de una dieta mediterránea saludable, puede reducir los síntomas del asma en los niños.
La investigadora principal, Maria Papamichael, señala que los hallazgos se suman a una creciente evidencia de que una dieta saludable podría ser una terapia potencial para el asma infantil. «Ya sabemos que una dieta alta en grasas, azúcar y sal puede influir en el desarrollo y la progresión del asma en los niños, y ahora tenemos pruebas de que también es posible controlar los síntomas del asma a través de una alimentación saludable», apunta.
El pescado graso tiene un alto contenido de ácidos grasos omega-3, que tienen propiedades antiinflamatorias. «Nuestro estudio muestra que comer pescado solo dos veces por semana puede disminuir significativamente la inflamación pulmonar en niños con asma», asegura la investigadora de la Universidad de La Trobe.
El ensayo clínico involucró a 64 niños de Atenas en Grecia, de 5 a 12 años que tenían asma leve



