Cada día en las aguas del Pacífico y el Caribe de Panamá, cientos de pescadores se aventuran a conseguir su sustento, pero su realidad no es la misma desde que la pesca ilegal y el aumento de desperdicios arrojados al mar han ocasionado la reducción de las especies marinas.
Aunado a eso, los trabajadores del mar tienen que luchar también contra los factores incontrolables del cambio climático que amenaza con la migración inesperada de los animales.
El pescador Franklyn Torres, de la península de Azuero, en la provincia central de Herrera, aseguró que la llegada de barcos de otros lugares ha causado daños al ecosistema marino porque éstos no respetan las leyes de veda y contaminan al abandonar las redes de plástico que ya no usan.
En declaraciones a Efe, Torres dijo que esos problemas ya le están pasando factura, principalmente porque cuando sale a alta mar no captura lo suficiente en los lugares donde tiene sus mallas. «Los barcos ‘bolicheros’ se llevan la sardina y camarones que quedan varados a menos de una milla de la costa Pacífica; tengo evidencia porque descaradamente dejan sus redes», reclamó.

