Marruecos está acelerando una de las estrategias de infraestructuras marítimas más ambiciosas de la región, con inversiones estimadas en unos 75.000 millones de dírhams, equivalentes a alrededor de 8.000 millones de dólares, para ampliar puertos, corredores logísticos e instalaciones vinculadas a la reparación naval hasta 2030.
El programa forma parte de la estrategia portuaria a largo plazo del país y se desarrolla en un contexto de creciente competencia internacional por las rutas marítimas, las cadenas de suministro y las infraestructuras asociadas a la energía limpia. Las autoridades marroquíes sitúan los puertos como piezas centrales de su política logística, industrial y energética, con el objetivo de convertir al país en un punto de conexión entre Europa, África y el ámbito atlántico.
Según Sanae El Amrani, directora de Puertos y Dominio Público Marítimo del Ministerio de Equipamiento y Agua, el plan contempla la construcción de seis nuevos puertos, la ampliación de cinco instalaciones existentes y el desarrollo de seis diques de mantenimiento y reparación naval. Esta última línea de actuación busca reducir la dependencia de astilleros extranjeros y fortalecer las capacidades marítimas e industriales nacionales.
Entre los proyectos principales figura Nador West Med, un gran puerto mediterráneo cuya finalización está prevista este año. A este se suma el puerto atlántico de Dakhla, situado en el sur del país, que ya ha alcanzado en torno al 58% de ejecución y está llamado a ocupar un papel central en la proyección atlántica y africana de Marruecos.
Rabat prevé aumentar en aproximadamente un 15% la capacidad anual de manipulación de los puertos marroquíes, hasta superar los 450 millones de toneladas al final de la década, frente a los cerca de 390 millones de toneladas actuales. La actividad portuaria ya ha registrado un crecimiento relevante, con unos 262 millones de toneladas gestionadas el año pasado, lo que representa un incremento anual del 8,9%.
El país cuenta con unos 3.500 kilómetros de costa entre el Atlántico y el Mediterráneo, una posición geográfica que las autoridades consideran uno de sus principales activos estratégicos. Marruecos opera 44 puertos, de los cuales 14 están dedicados al comercio exterior, lo que le permite proyectarse como plataforma natural de conexión entre Europa, África y América.
Tangier Med ocupa un lugar central en esta transformación marítima. Desde su entrada en servicio en 2007, el complejo se ha consolidado como el mayor puerto de África y de la cuenca mediterránea. Su evolución ha superado la función estrictamente portuaria para convertirse en un ecosistema industrial y logístico integrado, con zonas manufactureras orientadas a la exportación, entre ellas el centro de producción de Renault y una red de proveedores industriales vinculados a Europa.
La estrategia marroquí, sin embargo, mira cada vez más hacia el Atlántico. El puerto atlántico de Dakhla se perfila como uno de los proyectos clave de la visión económica y geopolítica de Rabat para África. Las autoridades marroquíes prevén que esta infraestructura funcione como puerta de acceso de los países del Sahel a las rutas comerciales internacionales a través del océano Atlántico.
Nesrine Ayouch, directora de desarrollo del puerto, ha vinculado el proyecto con las iniciativas regionales destinadas a facilitar acceso atlántico a Estados sin litoral del Sahel y con el futuro gasoducto Nigeria-Marruecos. En 2023, Rabat puso en marcha una iniciativa dirigida a ofrecer salida atlántica a países como Mali, Níger, Burkina Faso y Chad, con Dakhla como uno de sus principales apoyos logísticos.
El puerto de Dakhla ha atraído ya alrededor de 1.400 millones de dólares en inversiones mediante fórmulas de colaboración público-privada. El gasto total en infraestructuras está previsto en aproximadamente 3.000 millones de dólares, junto a otros 2.000 millones vinculados a inversiones logísticas. Su finalización está prevista para 2028, con una capacidad anual de 35 millones de toneladas y profundidades de hasta 80 metros, lo que permitiría recibir algunos de los mayores buques de carga del mundo.
La estrategia marítima de Marruecos también se relaciona con los cambios en las prioridades energéticas internacionales. El Gobierno prepara sus puertos para atender exportaciones vinculadas al hidrógeno verde y a las industrias de energías renovables, en un momento en que Europa busca proveedores de energía limpia próximos a sus mercados.
Las autoridades desarrollan infraestructuras especializadas en Tan-Tan, cerca de zonas previstas para grandes proyectos solares y de desalación, mientras que Nador y Dakhla se preparan para gestionar futuros productos y derivados del hidrógeno verde.
La estrategia de infraestructuras forma parte de un programa más amplio, superior a los 100.000 millones de dólares entre 2025 y 2030, que incluye proyectos de transporte, logística y energía antes de la celebración del Mundial de Fútbol de 2030, que Marruecos coorganizará junto a España y Portugal. En paralelo a las inversiones portuarias, el país desarrolla un plan de casi 14.000 millones de dólares para modernizar aeropuertos y redes ferroviarias, incluida la ampliación de sistemas de alta velocidad.




