El director del Instituto de Economía Internacional, Vicente J. Pallardó, ha advertido de que los efectos de la actual tensión en el Estrecho de Ormuz ya comienzan a sentirse en la economía mundial, aunque su impacto podría intensificarse de forma notable si el conflicto se prolonga en el tiempo.
Durante un almuerzo-coloquio organizado por Propeller Valencia, el economista subrayó que las cadenas de valor globales están respondiendo con “flexibilidad y agilidad” a las disrupciones actuales, pero insistió en la necesidad de una rápida resolución del conflicto para evitar consecuencias mayores.

Pallardó señaló además la creciente importancia de los cuellos de botella globales, no solo geográficos, mencionando puntos estratégicos como el estrecho de Malaca y la vulnerabilidad de infraestructuras críticas como los cables submarinos o la cadena de suministro de microchips.



