El Estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que transitaba cerca del 20 % del petróleo mundial antes del conflicto en Oriente Medio, reabrirá previsiblemente este viernes después de 110 días de cierre que han tensionado el mercado energético global. A lo largo de este periodo, el barril de brent, referencia en Europa y variable clave para la inflación, se ha encarecido cerca de un 10 % respecto a los niveles previos a la guerra.
En las últimas jornadas, los precios han moderado su trayectoria. La cotización ha ampliado los descensos tras la firma del acuerdo de paz y este jueves el brent cerró en 79,55 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) se situó en 76,02 dólares, según datos recogidos por la Organización Mundial del Comercio y Naciones Unidas. Ya el viernes anterior el brent había caído por debajo de los 90 dólares al conocerse la posibilidad del pacto.
El conflicto desencadenó movimientos pronunciados desde su arranque. El primer día de cotización tras el bloqueo de Ormuz, el brent registró un rebote superior al 7 %, al pasar de 72,48 a 77,74 dólares. En la primera semana se revalorizó casi un 28 %, superando los 90 dólares, y en el primer mes el aumento se acercó al 55 %, hasta los 112,57 dólares. El brent alcanzó su pico máximo el 31 de marzo, por encima de los 118 dólares, en una sesión en la que llegó a superar los 126 dólares por barril. Por su parte, el WTI tocó su máximo el 7 de abril, rozando los 113 dólares, con una sesión en la que superó los 117 dólares.
Pese a esos repuntes, el director de análisis de Renta Variable de Singular Bank, Nicolás López, considera que el precio «nunca entró en una dinámica de pánico», dado que el mercado mantenía la expectativa de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán. Tras los picos iniciales, la cotización dejó de encadenar subidas abruptas y se estabilizó en una horquilla de entre 90 y 110 dólares gracias a un conjunto de medidas compensatorias: la liberación de reservas estratégicas por parte de varios países, la búsqueda de rutas alternativas como el Mar Rojo, el aumento de la producción en Estados Unidos, Kazajistán y Brasil, y la reducción de la demanda procedente de China. López advierte, no obstante, de que «Ormuz seguirá siendo relevante», sobre todo porque algunas de estas medidas, como el recorte de compras chinas, no son sostenibles a largo plazo.




