Un día después de la tregua de dos semanas anunciada entre Estados Unidos e Irán, la situación en el estrecho de Ormuz permanece confusa, con versiones contradictorias sobre si el paso marítimo está efectivamente abierto a la navegación comercial. La administración estadounidense asegura que el estrecho está operativo y que el tráfico ha aumentado, mientras que medios iraníes informaron de la suspensión del tránsito de petroleros tras el lanzamiento por parte de Israel de un ataque a gran escala contra Líbano, una acción que Teherán considera incompatible con el alto el fuego pactado.
La agencia iraní Fars informó de que Irán había permitido el tránsito de dos petroleros en las primeras horas del día, pero que el paso de este tipo de buques fue suspendido tras los ataques israelíes contra múltiples objetivos en Beirut, el Valle de la Bekaa y el sur del Líbano. Las agencias Tasnim y Press TV apuntaron que Irán podría abandonar el alto el fuego si los bombardeos sobre Líbano continuaban. Los servicios de seguimiento de buques detectaron a un petrolero, identificado como el Auroura, de bandera panameña, que se aproximó al estrecho y realizó un giro de 180 grados antes de dirigirse hacia Omán.
Según Fars, solo tres buques fueron autorizados a cruzar el estrecho el 8 de abril, dos petroleros iraníes y un petrolero chino, frente a los diez tránsitos que fuentes estadounidenses habían anunciado. Los servicios de seguimiento confirmaron únicamente dos o tres buques, todos ellos graneleros.
Ante este escenario, las principales navieras del mundo mantienen una posición de extrema prudencia. Hapag-Lloyd ha señalado que los avances en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán son una señal positiva, pero que la situación en el estrecho y sus alrededores sigue siendo incierta y que no está claro si la apertura anunciada se mantendrá. La naviera alemana ha indicado que continuará evitando el tránsito por el estrecho de Ormuz por el momento, y que evaluará cuidadosamente cuándo se podrá reanudar un paso seguro.




