La Comunidad de Empresas Ferroviarias e de Infraestructuras Europeas (CER) y la Organización Europea de Puertos Marítimos (ESPO) han presentado un documento de posición conjunta en el que identifican las prioridades compartidas para mejorar la conexión entre los puertos y el ferrocarril en Europa y optimizar el rendimiento de las cadenas logísticas de hinterland. El texto, dado a conocer el 9 de marzo de 2026, parte de la premisa de que puertos y ferrocarriles constituyen pilares fundamentales del sistema de transporte europeo y de que, en el actual contexto geopolítico, económico y climático, una conectividad puerto-ferrocarril eficiente y bien coordinada resulta esencial para la competitividad, la resiliencia, la movilidad militar y la sostenibilidad del continente.
El documento articula sus propuestas en torno a tres ejes principales. El primero de ellos es la simplificación del marco regulatorio aplicable a la interfaz puerto-ferrocarril. CER y ESPO señalan que la realidad operativa de las redes ferroviarias portuarias difiere sustancialmente de la del conjunto de la red ferroviaria nacional: las velocidades de circulación son significativamente menores, el tráfico es predominantemente de mercancías con escasa presencia de trenes de pasajeros y las operaciones de maniobras ocupan una proporción elevada de la actividad. Estas particularidades, argumentan ambas organizaciones, deberían traducirse en un régimen jurídico específico que tenga en cuenta las necesidades operativas e infraestructurales propias del entorno portuario. En línea con la agenda de simplificación normativa que promueve actualmente la Comisión Europea, CER y ESPO solicitan a los legisladores comunitarios que, en colaboración con expertos del sector, examinen en qué medida el marco regulatorio ferroviario europeo aplicable a la interfaz portuaria puede simplificarse, sin menoscabo de la seguridad ni de la interoperabilidad de las operaciones. El objetivo declarado es mejorar la eficiencia y la eficacia operativa del ferrocarril en los puertos y sus conexiones con el hinterland, sin introducir requisitos administrativos o regulatorios adicionales que contradigan el propósito de simplificación.
El segundo eje del documento aborda la necesidad de una mejor coordinación entre los ecosistemas portuario y ferroviario. CER y ESPO constatan que los cuellos de botella infraestructurales y los desafíos operativos en la interfaz puerto-ferrocarril continúan afectando a la eficiencia, la capacidad y la fiabilidad de las cadenas logísticas. Estos problemas, según ambas organizaciones, derivan con frecuencia de una planificación fragmentada, de la complejidad de las interfaces entre los distintos actores, de la coexistencia de sistemas informáticos diferentes, del intercambio limitado de datos y de los costes asociados a la última milla ferroviaria. Para abordar estos retos, el documento apela a una coordinación más estrecha entre autoridades portuarias, gestores de infraestructuras, empresas de transporte ferroviario de mercancías y operadores de terminales. Entre las acciones prioritarias se incluyen una planificación e inversión mejor coordinadas, la racionalización de los procesos operativos y una mayor digitalización que contemple el intercambio de datos y la estandarización de los sistemas informáticos.
El tercer pilar de la posición conjunta se refiere a la necesidad de un marco europeo coherente respaldado por una financiación adecuada. CER y ESPO subrayan que el fortalecimiento de las conexiones ferroviarias en el hinterland portuario, incluidas las líneas que enlazan los puertos con los corredores interiores, requiere una política europea alineada con los objetivos de transporte, industria, seguridad, resiliencia y clima. Ambas organizaciones destacan el papel de instrumentos comunitarios como la Red Transeuropea de Transporte (RTE-T), el Mecanismo Conectar Europa (CEF, por sus siglas en inglés) y la financiación destinada a la movilidad militar. En el contexto de las negociaciones del próximo Marco Financiero Plurianual, CER y ESPO reclaman un presupuesto europeo de transporte suficiente y, en particular, un Mecanismo Conectar Europa dotado con al menos 100.000 millones de euros, una cifra que cuenta con un amplio respaldo en el sector del transporte europeo. Las subvenciones comunitarias, sostienen, siguen siendo indispensables para abordar las carencias infraestructurales, preparar las infraestructuras para un uso dual civil-militar y apoyar proyectos con alto valor añadido europeo.



