Marruecos mantiene cerradas sus fronteras con España desde el pasado 13 de marzo, cuando el coronavirus irrumpió en nuestras vidas con fuerza para mantener a todo el mundo en jaque. Sólo la llegada de la vacuna parece contar con visos de ir poniendo fin a una etapa negra, que se ha llevado por delante a miles de personas en todo el planeta.
En los últimos días, el país alauita ha recibido dos millones de dosis llegadas desde los laboratorios de AstraZeneca y medio millón más de Sinopharm de India y China, respectivamente.
Aunque se ha dudado de la efectividad de las mismas, el propio rey Mohamed VI ha sido el primero en recibirla este pasado jueves en el Palacio Real de Fez, dando el pistoletazo oficial a la campaña nacional contra la pandemia.
El país vecino cierra el mes de enero con unos 470.000 casos confirmados de COVID, acumulando algo más de 8.200 fallecidos, datos que, sin ser positivos porque se han tenido que despedir a compatriotas de manera anticipada, hablan bien de la gestión que se está llevando a cabo para frenar la pandemia.



