Desde la declaración de la pandemia a mediados del pasado mes de marzo, los dirigentes y profesionales de Grupo Piedra se han concienciado de que el granito de arena que puedan aportar sirve para ayudar, y mucho, a diferentes colectivos que hacen lo indecible para luchar contra el coronavirus.
Ya en un primer momento facilitaron el transporte de un contenedor refrigerado para que Cruz Roja pudiera almacenar alimentos perecederos y, a continuación, se ofrecían para desinfectar de manera gratuita a todas las ambulancias de la comarca y a los vehículos de la propia ONG por medio de ozono.
«El coronavirus nos ha llevado a descubrir cosas nuevas, tanto en lo personal como en lo profesional, y es en este campo donde hemos descubierto el ozono como nunca antes lo habíamos conocido, aunque sí que hemos escuchado hablar de la capa de ozono y del perjuicio de su deterioro, pero sabemos que es un gas que actúa como el mayor desinfectante que hay, según la Organización Mundial de la Salud», confiesa su gerente, Manuel Piedra.
«Ya había gente que lo estaba utilizando en algunos restaurantes de la comarca para proteger mejor los alimentos, pero en el caso del coronavirus tiene muchas ventajas», confiesa. «Es un gas que se fabrica a partir del oxígeno y al ser un gas llega a todas las partes; no es como cuando estamos rociando, que hay zonas que no llega el líquido. El ozono, sin embargo, se expande y cubre todo. Además, podemos tratar ropa, cualquier tipo de tejido, teléfonos móviles, portátiles…», explica el responsable de Grupo Piedra.




