La Federación de Operadores Portuarios Privados Europeos (FEPORT) ha analizado la situación actual en el marco de los debates para la revisión del régimen de comercio de derechos de emisión (ETS), cuya propuesta regulatoria por parte de la Comisión Europea está prevista para julio de 2026. La organización ha tomado conocimiento de la mesa redonda de alto nivel organizada por la Comisión Europea el pasado 12 de mayo, un encuentro que reunió a representantes institucionales y agentes de la industria con el objetivo de intercambiar perspectivas sobre la evolución de esta normativa ambiental.
Ante la función estratégica que desempeñan los recintos portuarios y las empresas terminalistas en el comercio, la conectividad y los procesos de descarbonización en el continente, FEPORT considera necesario que las realidades operativas y de inversión del sector queden recogidas en las negociaciones en curso. La próxima modificación del reglamento ETS se presenta como un elemento determinante para la política marítima de la Unión Europea, debiendo responder a las necesidades de las terminales logísticas, que gestionan de forma directa los flujos comerciales y las exigencias de reducción de emisiones.
La federación respalda el objetivo de disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y señala que las empresas del sector ya realizan inversiones en materia de descarbonización, electrificación, digitalización y eficiencia energética, incluyendo la implantación de sistemas de suministro eléctrico terrestre (OPS) y otras tecnologías limpias. No obstante, la organización sostiene que la eficacia de la política climática debe evaluarse en relación con sus consecuencias operativas y económicas, por lo que la revisión normativa ofrece una opción para examinar el impacto del sistema en el tejido logístico europeo.
Desde la perspectiva sectorial, los puertos operan como plataformas económicas esenciales para el comercio, el suministro energético y la conectividad. Una disminución en los volúmenes de tráfico o la desviación de actividades hacia centros de distribución de terceros países vecinos puede afectar tanto a la competitividad de las terminales comunitarias como a la estabilidad de las cadenas de suministro de la Unión Europea.



