La Autoridad Portuaria de Róterdam ha llevado a cabo una consulta de mercado con el objetivo de identificar los principales cuellos de botella que frenan la materialización de las inversiones necesarias para la importación de portadores de hidrógeno a través del mayor puerto europeo. Aunque varias empresas están desarrollando planes para la construcción de terminales de importación, las decisiones finales de inversión no se han concretado hasta la fecha, lo que ha llevado a la autoridad portuaria a buscar un diagnóstico preciso de los factores que están retrasando estos proyectos.
Los resultados de la consulta revelan que una combinación de riesgos financieros y no financieros está provocando que las empresas mantengan una actitud de cautela ante las inversiones en terminales de importación y plantas de conversión de portadores de hidrógeno como el amoniaco. Entre los principales obstáculos identificados figura la incertidumbre sobre la demanda real de vectores energéticos renovables, un factor estrechamente vinculado a las dudas que genera la implementación efectiva de las políticas públicas diseñadas para estimular dicha demanda. A esta cuestión se suman la congestión de la red eléctrica y los retrasos en el desarrollo de infraestructuras de transporte por tubería, dos problemas que condicionan de forma directa la viabilidad operativa de las futuras terminales.
La consulta ha permitido constatar que al menos nueve empresas están planificando terminales con capacidad para operar con amoniaco, metanol, hidrógeno líquido o LOHC (portadores orgánicos líquidos de hidrógeno), con o sin instalaciones de conversión in situ mediante craqueo de amoniaco o deshidrogenación de LOHC. El coste de estas infraestructuras puede alcanzar rápidamente varios centenares de millones de euros, lo que explica la necesidad de las empresas de contar con un nivel mínimo de certidumbre sobre la recuperación de sus inversiones antes de adoptar compromisos firmes.
Más allá de la incertidumbre sobre la demanda, las empresas consultadas han señalado otros factores que dificultan la toma de decisiones. Entre ellos se encuentran las dudas en torno a los procesos de obtención de permisos, especialmente en lo relativo a las normativas sobre deposición de nitrógeno y a la imprevisibilidad de los plazos administrativos. La congestión de la red eléctrica constituye otro freno significativo, dado que las plantas de conversión de portadores de hidrógeno requieren un suministro energético considerable que la infraestructura eléctrica actual del entorno portuario no siempre puede garantizar.



