BlackRock y MSC están estudiando dejar fuera los dos puertos panameños del plan de adquisición valorado en 22.800 millones de dólares mediante el cual pretenden hacerse con la mayor parte de los activos portuarios globales de CK Hutchison. La decisión responde a circunstancias que escapan en gran medida al control del consorcio comprador y tiene su origen en la crisis desatada en Panamá en torno a las terminales del puerto de Balboa y del puerto de Cristóbal. El Gobierno panameño anuló la concesión que mantenía Panama Ports Company, filial de Hutchison Ports, para la operación de ambas instalaciones. Tras la revocación, las autoridades del país centroamericano asumieron el control de los puertos, que actualmente funcionan bajo concesiones temporales otorgadas a APM Terminals, en el caso de Balboa, y a Terminal Investment Limited (TIL), el brazo inversor en terminales de MSC, en Cristóbal.
Los planes de adquisición se dieron a conocer en marzo de 2025 y la operación fue calificada como la mayor transacción registrada en el sector mundial de terminales de contenedores. El perímetro del acuerdo abarca 43 terminales marítimas de contenedores situadas fuera de China y Hong Kong, distribuidas por una geografía que se extiende desde Australia hasta los Emiratos Árabes Unidos. Según datos de la consultora Drewry, estas instalaciones sumaban una capacidad conjunta superior a 73 millones de TEUs a finales de 2023, con un movimiento total que alcanzó casi 47 millones de TEUs.
En un primer momento, se esperaba que la transacción avanzara de forma acelerada. No obstante, los procesos de supervisión regulatoria tanto en Panamá como en China ralentizaron las negociaciones y provocaron que el periodo de exclusividad de 145 días que el consorcio mantenía con CK Hutchison expirase en julio de 2025 sin que el acuerdo hubiese llegado a completarse. Pekín expresó abiertamente su oposición a la operación, alegando preocupaciones de carácter geopolítico y estratégico relacionadas con el control de puertos considerados clave. Como consecuencia, el consorcio anunció la incorporación al grupo inversor de actores de la China continental, encabezados por COSCO Shipping Corporation.
Sin embargo, las conversaciones tropezaron con nuevas dificultades después de que COSCO, según diversas fuentes, reclamara una participación de control en el acuerdo, una posición que el consorcio formado por BlackRock y TIL consideró inaceptable.



