Moeve ha cerrado el tercer trimestre de 2025 con un resultado bruto de explotación (EBITDA CCS ajustado) de 459 millones de euros, lo que representa un incremento del 20% respecto a los 383 millones registrados en el mismo periodo del año anterior. Este crecimiento ha sido impulsado principalmente por el buen comportamiento del segmento de Energía, mientras que las divisiones de Química y Exploración y Producción experimentaron una reducción en sus resultados.
El flujo de caja operativo ascendió a 479 millones de euros, lo que supone un aumento del 52% frente a los 204 millones obtenidos en el tercer trimestre de 2024. La compañía ha destacado su capacidad para generar caja, en un contexto de mayor inversión. En este periodo, Moeve destinó 255 millones de euros a inversiones, frente a los 210 millones del mismo trimestre del ejercicio anterior. De esta cifra, el 54% corresponde a proyectos vinculados a la transición energética, frente al 46% del tercer trimestre de 2024.
Entre los principales proyectos en curso figuran la planta de biocombustibles de segunda generación (2G) y la planta de alcohol isopropílico (IPA), ambas localizadas en la provincia de Huelva, así como el despliegue de una red de cargadores eléctricos ultrarrápidos en España y Portugal.
A 30 de septiembre de 2025, la deuda neta de Moeve se situaba en 2.328 millones de euros, 191 millones menos que en el mismo periodo del año anterior. El ratio de deuda neta sobre EBITDA quedó en 1,7 veces. La liquidez total al final del trimestre alcanzó los 5.519 millones de euros.



