Estados Unidos ha rechazado este martes la propuesta de “Net-Zero Framework” que la Organización Marítima Internacional (OMI) ha llevado a debate para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del transporte marítimo internacional, y ha amenazado con medidas contra los Estados que la respalden. La posición se ha hecho pública en una declaración conjunta firmada por el secretario de Estado, Marco Rubio; el de Comercio, Howard Lutnick; el de Energía, Chris Wright; y el de Transporte, Sean Duffy, en la que se ha asegurado que la Administración Trump “no tolerará” acciones que incrementen los costes para consumidores, proveedores de energía, navieras, sus clientes o turistas.
El anuncio se ha producido a pocas semanas de la reunión del Comité de Protección del Medio Marino (MEPC) en octubre, instancia en la que la OMI ha previsto someter a decisión el marco neto cero si no se consigue un consenso. Washington ha sostenido que “buscará apoyo” entre otros Estados miembros contra la iniciativa y “no dudará en tomar represalias o explorar remedios” si el esfuerzo fracasa. El comunicado no ha detallado el alcance de esas posibles medidas, que se han enmarcado en un contexto en el que la Administración ha utilizado aranceles para condicionar políticas de terceros países.
Estados Unidos se ha retirado de las conversaciones sobre el marco neto cero en abril y ha instado a otros miembros a reconsiderar su apoyo. Según lo trasladado por distintas delegaciones, los Estados miembros de la OMI han acordado en abril proseguir con el desarrollo del marco tras una votación por mayoría simple: 63 países, entre ellos China, Brasil y varios de la UE, han votado a favor, y 16 se han posicionado en contra. Para octubre, la adopción formal requeriría una mayoría de dos tercios entre los 108 Estados que han ratificado la normativa de referencia, y la votación solo se produciría si no hay acuerdo.
En su argumentario, la Administración ha calificado el plan como “un impuesto global al carbono recaudado por una organización de la ONU no responsable ante los estadounidenses” y ha advertido de que los estándares de combustible “beneficiarían” a China al exigir el uso de combustibles más costosos “no disponibles a escala global”. También ha señalado que las nuevas reglas “excluirían tecnologías probadas” en la flota mundial, mencionando el gas natural licuado (GNL) y los biocombustibles, ámbitos en los que la industria estadounidense ha mantenido posiciones relevantes. Washington ha subrayado que, bajo el marco, los buques tendrían que pagar tasas por no alcanzar objetivos “inasequibles” de combustible y emisiones.



