La Junta de Andalucía ha puesto en marcha una nueva edición de la campaña ‘Andalucía, Mares que saben’, una iniciativa que se desarrollará desde este martes 1 de julio y hasta mediados de agosto, con el objetivo de promover el consumo de productos pesqueros y acuícolas procedentes de la pesca costera artesanal y la acuicultura sostenible en el litoral andaluz. La acción, que cumple más de una década desde su primera edición, se desplegará en 93 playas de las provincias de Almería, Cádiz, Granada, Huelva y Málaga, mediante un total de 202 actividades a pie de playa.
La campaña está organizada por la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, a través de la Agencia de Gestión Agraria y Pesquera de Andalucía (AGAPA), y cuenta con una dotación económica superior al millón de euros. Este presupuesto ha sido cofinanciado en un 70 % por el Fondo Europeo Marítimo de Pesca y Acuicultura (FEMPA), en el marco de las acciones de sensibilización y valorización del producto pesquero andaluz.
Las actividades se realizarán en zonas de gran afluencia turística y están dirigidas a públicos de todas las edades. En cada playa se instalarán puntos de información en los que se distribuirá material divulgativo y promocional, como recetarios, bolsas reutilizables, neveras portátiles, parasoles, juegos infantiles e ictiómetros con las tallas mínimas autorizadas para las especies más comercializadas. La iniciativa se articula en torno a dos líneas de actuación principales: la puesta en valor del sistema de producción y comercialización del pescado y marisco andaluces, y la promoción del consumo responsable y seguro de estos productos.
Durante el desarrollo de la campaña, se ofrecerá información sobre las características nutricionales de las especies más habituales en las lonjas andaluzas, así como sobre la importancia del etiquetado, la trazabilidad y la identificación de las tallas mínimas de captura. Asimismo, se abordarán cuestiones como la sostenibilidad de la pesca costera artesanal, la conservación de los caladeros y los efectos negativos del consumo de especies inmaduras o del marisqueo ilegal, tanto para la salud pública como para el equilibrio de los recursos marinos.




