La Guardia Civil de Alicante, en el marco del control rutinario que realiza sobre el comercio de pescado, ha intervenido 472 kilogramos de mercancía que estaba siendo transportada sin cumplir los requisitos legales requeridos según la normativa en vigor. Han sido propuestos para sanción ante los organismos competentes cuatro personas y una empresa.
En una actuación realizada en Santa Pola, los agentes localizaron 220 kilogramos de marisco congelado que carecía tanto de la trazabilidad (necesaria para conocer su lícito origen), como de la indicación de la fecha final de consumo óptimo, lo que puede significar un riesgo serio, al desconocer si la fecha límite ha sido superada.
En otras dos inspecciones, realizadas una en el puerto de Alicante, y otra en el de Altea, los agentes localizaron sendos vehículos que transportaban ejemplares inmaduros de merluza, que habían sido capturados y vendidos sin haber pasado por la lonja. La mercancía estaba siendo transportada oculta entre otros ejemplares que sí cumplían con los requisitos legales de talla y trazabilidad.
Las infracciones observadas en las tres inspecciones están clasificadas como graves



