El presidente de la Autoridad Portuaria, Martín Fernández Prado, trazó hoy, en entrevistas concedidas a Radio Líder y Cadena COPE, la hoja de ruta para materializar los retos de futuro para el Puerto y la ciudad de La Coruña, con el enlace ferroviario a Punta Langosteira, la financiación de la deuda y la transformación urbanística como elementos clave.
El primer asunto a superar es, en opinión de Fernández Prado, la fecha definitiva para la licitación del enlace ferroviario, ya que se trata de un proceso largo y una obra que puede extenderse más de cinco años. En este sentido, recordó que el Puerto Exterior de La Coruña es el único del noroeste español integrado en la red básica de transporte de la Unión Europea, lo que constituye un argumento irrefutable sobre la necesidad urgente del tren.
A ello se suma el papel estratégico de Langosteira no solo en Galicia y en todo el Estado, sino también en el Atlántico medio, por su ubicación y dotaciones, tanto a nivel comercial como en el ámbito de la seguridad. Recordó que el Puerto Exterior ha dado ya asistencia y refugio a unos veinte buques en apuros, evitando así otros potenciales siniestros medioambientales en una costa por la que pasan entre 30.000 y 40.000 buques al año, atravesando el corredor marítimo de Fisterra.
La necesidad del acceso ferroviario al Puerto Exterior ha quedado corroborada una vez más por el estudio de viabilidad económica presentado a Puertos del Estado y a ADIF, actualizando el realizado en 2018. El presidente de la Autoridad Portuaria puntualizó que no se trata de un mero estudio financiero, sino que se valora también en términos económicos el impacto social y ambiental que supone la plena operatividad de Langosteira. Así, se cuantifican desde los beneficios para los clientes que hoy tienen duplicadas sus terminales en el puerto interior y el exterior, al no haber podido completar el traslado, hasta la reducción de costes en tasas, la disminución del riesgo de accidentes viarios, la disminución de emisiones de CO2, y los beneficios para la calidad de vida de los ciudadanos de La Coruña, al retirarse los tráficos más sensibles de su entorno inmediato.



