Concluye una de las obras más llamativas de los últimos tiempos que ha permitido unir tres importantes ciudades de China continental: Hong Kong, Macao y Zhuhai. Y todo gracias a un proyecto culminado tras la construcción de un puente sobre el mar de 55 kilómetros de longitud, siendo el más largo del mundo, que ha supuesto una inversión de 16.000 millones de euros y en el que se han empleado 400.0000 toneladas de acero, durante nueve años de trabajos, dos islas artificiales a prueba de terremotos y un túnel submarino de 6,7 kilómetros a 44 metros de profundidad.
El presidente Xi Jinping escenificó la apertura de la colosal obra de ingeniería, considerada una de las ejecuciones más espectaculares jamás realizada por la humanidad. Recortará el tiempo de viaje entre Zhuhai y el aeropuerto de Hong Kong de cuatro horas a 45 minutos e impulsará, según las autoridades, el potencial económico del río de la Perla.
La construcción comenzó en 2009, si bien había sido ideada en 1983 por el magnate hongkonés Gordo Wu con la finalidad de estrechar las conexiones entre Cantón, Hong Kong y Macao en términos de comercio, finanzas, logística y turismo.
Se espera que el nuevo puente contribuya al desarrollo del Área de la Gran Bahía, una zona que habitan 68 millones de personas y que las autoridades esperan convertir en el Silicon Valley chino



