Como hace más de 3000 años, los pescadores gaditanos pescan el atún salvaje entrada la primavera, cuando el atún rojo cruza por el Estrecho de Gibraltar rumbo al mar Mediterráneo y lo capturan en ese laberinto que son las almadrabas, un arte de pesca tradicional y también espectacular que se remonta a los fenicios.
Zahara de los Atunes, Barbate, Conil de la Frontera y Tarifa celebran con ferias y fiestas la llegada del atún salvaje, el más rico, el más versátil, el más sabroso.
Las esculturas sobre el atún en forma de veleta, que hay en cada uno de estos pueblos pesqueros, dan una idea de la importancia que tiene el atún para ellos. Todo un homenaje al atún y su vinculación gastronómica, histórica y cultural con la Costa de Cádiz. Hasta Miguel de Cervantes, autor de El Quijote escribió sobre ello en la Ilustre Fregona.
El atún ha formado parte de la provincia, desde que aparecía en las monedas que acuñaba la ceca de Cádiz, hasta nuestros días. Ha dado forma al paisaje y se ha convertido en protagonista de la más alta cocina.



