La transformación digital ya no es una promesa en la industria energética, sino una realidad tangible en los parques de Moeve. La empresa ha dado un salto estratégico al rediseñar sus operaciones con un enfoque centrado en el dato, la conectividad total y el uso práctico de la inteligencia artificial. El proyecto, iniciado en 2022, se despliega en varios centros industriales, aunque uno de sus casos más representativos se encuentra en San Roque. Allí, la compañía ha integrado miles de variables operativas en una arquitectura digital que permite monitorizar en tiempo real cada fase del proceso productivo.
En el corazón de este sistema está el uso del Internet Industrial de las Cosas, que conecta sensores distribuidos por toda la planta. Estos dispositivos envían información constante a plataformas digitales que procesan y visualizan los datos de forma unificada mediante herramientas como Grafana. El resultado es un entorno donde los operarios pueden anticiparse a fallos o desviaciones antes de que impacten en la producción.
La conectividad es otro de los pilares clave. Gracias a una red privada 5G desplegada con Vodafone, la compañía garantiza cobertura total dentro de sus instalaciones. Este sistema, además, funciona de manera autónoma, lo que permite mantener las comunicaciones incluso en escenarios adversos siempre que haya suministro eléctrico.
Pero la digitalización no se limita a los sistemas: también llega a las personas. Moeve ha equipado a su plantilla con dispositivos móviles adaptados a entornos industriales, facilitando el acceso inmediato a información crítica y mejorando la coordinación en campo. La planta, en la práctica, se convierte en un espacio completamente conectado.




