España ha consolidado su posición como uno de los destinos preferentes para el turismo náutico a nivel internacional, tras haber registrado 3,4 millones de turistas en 2024 y un impacto económico que ha superado los 5.119 millones de euros. Así se desprende del Anuario de Estadísticas Deportivas 2024, en un informe elaborado por Marinas de España y Sailwiz, presentado recientemente en el marco del Salón Náutico Internacional de Barcelona.
Con una red compuesta por 375 puertos deportivos y 134.725 puntos de amarre distribuidos a lo largo de más de 8.000 kilómetros de costa, España ofrece una de las infraestructuras náuticas más completas de Europa. A ello se suma un clima favorable, la calidad medioambiental de las aguas y un ecosistema industrial especializado en el mantenimiento y reparación de embarcaciones, elementos que han afianzado el atractivo del país para navegantes nacionales y extranjeros.
El archipiélago balear continúa liderando el turismo náutico nacional, seguido de Cataluña. En este contexto, Barcelona volverá a acoger del 8 al 12 de octubre una nueva edición del Salón Náutico Internacional, que en esta ocasión ampliará su oferta con embarcaciones de gran eslora, un village gastronómico de 2.500 metros cuadrados y nuevos espacios dedicados a la sostenibilidad.
Mallorca, Ibiza y la propia ciudad de Barcelona figuran entre los destinos más demandados por el turismo internacional, especialmente por visitantes procedentes de Alemania y Reino Unido, mercados que han mantenido su liderazgo en el segmento náutico.
Más allá de las cifras de afluencia, el sector ha mostrado señales de transformación en tres ejes principales: el crecimiento del chárter náutico, el desarrollo de plataformas digitales y la incorporación de soluciones sostenibles. El alquiler de embarcaciones ha ampliado su alcance entre nuevos perfiles de usuarios, con precios que permiten disfrutar de un velero desde unos 100 euros al día. Esta accesibilidad ha contribuido a la diversificación de la demanda, tradicionalmente asociada a un público de mayor poder adquisitivo.
Paralelamente, la digitalización ha facilitado procesos clave para los navegantes, desde la reserva online hasta la planificación de rutas o la contratación de servicios portuarios. Esta tendencia ha permitido mejorar la experiencia del usuario y optimizar la operativa de las instalaciones náuticas.
En materia medioambiental, la incorporación de tecnologías más respetuosas con el entorno marino ha cobrado protagonismo. La introducción de embarcaciones eléctricas, híbridas o impulsadas por biocombustibles, junto con el uso de placas solares y sistemas de gestión de residuos a bordo, responde a una demanda creciente por parte de los usuarios y operadores.



