Maersk ha anunciado una transformación en la imagen de sus contenedores, que pasarán a lucir el color azul característico de la compañía en lugar del habitual gris. Esta decisión se enmarca en una estrategia de renovación de marca que coincide con los más de 120 años de historia de la naviera en el sector logístico. La medida afecta exclusivamente a los contenedores secos, mientras que los contenedores frigoríficos conservarán su actual color blanco.
Según ha indicado la compañía, los nuevos contenedores azules empezarán a entrar en servicio de forma inmediata, a medida que salen de las plantas de fabricación en China. En esta fase inicial, Maersk ha encargado 85.000 unidades que se distribuirán progresivamente entre sus instalaciones y clientes. La transición se realizará de manera gradual, sin repintar los contenedores existentes, que serán retirados al finalizar su vida útil, estimada en una media de 18 años.
El contenedor gris se introdujo oficialmente en 1988, con el logotipo MAERSK en blanco acompañado de la estrella emblemática. Antes de esa fecha, entre 1974 y 1988, la naviera utilizaba también contenedores grises, aunque con una tipografía diferente. La elección del gris durante décadas respondió a criterios prácticos y de identidad visual que ahora evolucionan hacia una mayor coherencia con el resto de activos de la compañía.
“En adelante, los contenedores secos llevarán el color azul Maersk, al igual que nuestros buques, camiones y aeronaves”, ha señalado la empresa en un comunicado remitido a WorldCargo News. Desde el punto de vista logístico, cada contenedor requiere aproximadamente 90 kilogramos de pintura durante su fabricación, un dato que Maersk ha compartido en el marco de este proceso de actualización estética.
Sam Poulter, responsable global de Branding y Contenido de Maersk, ha subrayado que los contenedores son el activo más visible de la marca y que este cambio pretende reflejar la confianza que los clientes depositan en la compañía. El nuevo color azul, ya presente en la flota marítima y en las instalaciones terrestres, servirá para reforzar esa percepción unificada en toda la cadena de suministro.
Con esta decisión, Maersk continúa adaptando su identidad visual a los nuevos estándares de comunicación y presencia corporativa, manteniendo al mismo tiempo su legado histórico en el transporte marítimo y logístico internacional. La implantación del nuevo diseño se extenderá durante los próximos años, en función del ritmo de renovación de flota y de la entrada en servicio de los nuevos pedidos.




