El buque Clipper Lis ha atracado estas Navidades en la ampliación del Muelle de Tablada con 15.600 toneladas de trigo panificable. El destino de esta mercancía clave para la industria agroalimentaria ha sido abastecer a dos de los grandes grupos harineros del sur de España instalados en el Puerto de Sevilla.
Con cerca de 170 metros de eslora y 28 metros de manga, el Clipper Lis es el último buque de 2022 de grandes dimensiones que accede a Sevilla, lo que suma una cifra de 15 al cierre de esta anualidad y confirma la tendencia al alza de este tipo de graneleros; así como una mayor apuesta de armadores y clientes por el transporte marítimo de interior.
La operativa ha destacado por su singularidad, ya que por primera vez el armador del buque, la empresa estibadora (Aldeport) y el cliente (los grupos harineros) han gestionado de forma integral la operativa entre dos puertos españoles, Cádiz y Sevilla; siendo el puerto sevillano donde se ha descargado la mayor parte de la mercancía. Esto es debido a la proximidad a los centros de fabricación y distribución de harinas, situados en el mismo puerto a pie de muelle, y a la cercanía a los mercados y clientes finales.
Gracias a la gestión conjunta desde la llegada de buque a puerto español, que ha incluido la navegación interior, ha sido posible un “mayor ahorro de los costes logísticos, más eficiencia en la estiba y la reducción de la huella de carbono al acercar la mercancía por vía marítima directamente al interior del territorio”, ha subrayado el presidente de la Autoridad Portuaria de Sevilla (APS), Rafael Carmona. El transporte de mercancías en buque dentro del interior del territorio reduce el tráfico pesado por carretera y las emisiones de CO2.



