Las consecuencias económicas del accidente del buque OS 35, encallado en frente al litoral de levante, ya se están notando en La Línea. Así se ha constatado en la reunión celebrada entre el equipo de crisis del Ayuntamiento, encabezado por el alcalde, Juan Franco, y diferentes sectores directa e indirectamente relacionados con el mar.
Dos de los más perjudicados en el momento actual son la flota marisquera y la hostelería relacionada con los chiringuitos de playa, además de los daños de imagen a la ciudad y su litoral. Ante estas situaciones, por una lado se solicita a la Junta de Andalucía que agilice los análisis de las aguas de los caladeros cerrados el pasado viernes por si fuera posible su próxima reapertura. Por otro, se consensuará con los gobiernos central, autonómico y gibraltareño la presentación de una denuncia que compense las pérdidas económicas.
El alcalde linense, Juan Franco, ha explicado que en lo que respecta a capturas de pescados como la melva, en plena campaña, la situación es de total normalidad. Sin embargo, existe preocupación en torno a la captura del bivalvo, que se encuentra inactiva desde que en la madrugada del pasado 2 de septiembre la Junta de Andalucía decretara el cierre preventivo de tres de los cuatro puntos de extracción por posible presencia de hidrocarburos.
El alcalde, que ha visitado el Puerto Pesquero de la Atunara acompañado por la concejal de Pesca, Raquel Ñeco, ha podido comprobar que el grueso de la pesca local se dedica al marisqueo por lo que “un total de 32 barcos y más de cien puestos de trabajo directos están afectados”, señaló el alcalde. Así, de los cuatro puntos de extracción solo uno permanece operativo y las capturas de esta zona, además, se están viendo rechazadas por los compradores.



