El sector pesquero del Mediterráneo andaluz ha paralizado este viernes su actividad para protestar por el plan de gestión de demersales de la UE ya que su aplicación va a suponer la «desaparición» de la flota de arrastre compuesta por unas 92 embarcaciones en la región, que dan lugar a unos 500 empleos directos y otros 3.000 indirectos.
«El arrastre es el pulmón del sector pesquero y es lo que la Comisión Europea se ha puesto entre ceja y ceja que hay que eliminar», ha dicho ante los medios el presidente de la Federación Andaluza de Asociaciones Pesqueras (Faape), José María Gallart, quien junto a cerca de un centenar de pescadores ha participado en una concentración en Almería que se ha repetido en todos los puertos pesqueros del Mediterráneo andaluz y del Golfo de Cádiz, lo que ha conllevado el amarre de una flota de 615 barcos y el cierre de 14 lonjas andaluzas.
El sector ha reclamado así la dimisión del comisario europeo de Pesca, Virginijus Sinkevicius, al que identifican como «culpable» de esta situación al promover unas políticas que «van en contra de la necesidad que tiene el sector» y que «no tienen en cuenta las aportaciones y el trabajo real y serio» que se realiza para compaginar la actividad productiva con la protección de los mares.
Gallart ha señalado que si bien el plan de gestión hablaba de una reducción de la actividad mediante la minoración de las jornadas de pesca en un 45 por ciento en cinco años, durante los dos primeros de aplicación «vamos por encima del 29 por ciento» frente al 17 por ciento fijado». «El papel lo aguanta todo», ha afirmado el presidente de la Faape, quien ha recalcado que los pescadores están en un «límite insostenible» puesto que «hay barcos que no llegan al umbral mínimo de rentabilidad».




