Navantia ha presentado una oferta para cubrir las necesidades de la Marina Griega con su último modelo de fragata inteligente, la F-110. La propuesta, que se presentó el 21 de mayo, comprende la construcción de cuatro nuevas fragatas, modernizar cuatro barcos de la clase Hydra griega y potencialmente aportar dos barcos adicionales como solución de transición para cubrir las necesidades de la Marina Griega.
Esta propuesta ilustra el interés internacional que ha despertado la F-110, destinada a convertirse en el pilar fundamental de la flota de la Armada Española. La F-110 ha sido diseñada a la vanguardia de los buques inteligentes, incorporando la última tecnología de producción y operación. La F-110 se caracteriza por su interoperabilidad con sistemas europeos y americanos, armamento de última generación y el uso del “gemelo digital” para la simulación operacional y la evaluación de riesgos a tiempo real.
Navantia se ha comprometido a la entrega de los buques dentro de los plazos exigidos por la marina Helena, combinando la capacidad de diseño e ingeniería y de fabricación en España con la construcción, montaje y entrega en Grecia. Por lo tanto, este programa pretende ser un motor de generación de empleo y crecimiento económico para ambos países mediterráneos, en paralelo a la construcción de la F-110 para la Armada Española.
La colaboración estratégica de Navantia con el ecosistema industrial griego prevé un programa ambicioso de transferencia de capacidades y tecnología para revitalizar la industria griega y construir una red de socios industriales y proveedores en Grecia, en estrecha colaboración con la red de colaboradores habituales de Navantia en España. Navantia facilitará la consecución de acuerdos de innovación y transmisión de conocimiento entre ambas potencias mediterráneas, generando oportunidades para ambos ecosistemas. Esta propuesta afianza una vez más el rol de liderazgo de Navantia en el panorama naval y de defensa internacional, consolidado como socio de exportación y transferencia de tecnología y “know-how” para países como Noruega, Australia o Arabia Saudí.




