El Clúster Marítimo Español (CME) ha reclamado al próximo Gobierno la elaboración de una Estrategia Española de Economía Azul que permita coordinar las políticas relacionadas con el mar y establecer una planificación común para las distintas actividades marítimas. La propuesta forma parte del Manifiesto por la Economía Azul Española, un documento que recoge diez compromisos dirigidos a las fuerzas políticas con el propósito de incorporar el sector marítimo entre las prioridades estratégicas de la próxima legislatura.
El presidente del CME, Javier Garat, ha presentado estas propuestas durante un desayuno informativo celebrado este martes, en el que también ha dado a conocer las principales conclusiones de la Agenda Sectorial Marítima. Según este estudio, las actividades vinculadas a la Economía Azul generan en España un valor añadido bruto (VAB) directo de 41.909 millones de euros, una cifra que representa un crecimiento cercano al 15% respecto a la edición anterior del documento.
El análisis recoge la evolución de actividades como el turismo marítimo y costero, la pesca, la acuicultura, la construcción naval, el transporte marítimo y las operaciones portuarias, además de otros ámbitos industriales y tecnológicos relacionados con el aprovechamiento de los recursos marinos.
Durante su intervención, Garat ha defendido la necesidad de que las políticas públicas tengan en cuenta la contribución del sector al empleo, el comercio exterior, la industria, la alimentación y la cohesión territorial. El presidente del CME ha señalado que el manifiesto pretende trasladar a los responsables políticos propuestas concretas para mejorar el marco de actividad de las empresas marítimas, facilitar las inversiones y favorecer la incorporación de nuevas tecnologías.
Entre las principales medidas del decálogo figura el reconocimiento de la actividad marítima como sector estratégico, acompañado de la elaboración de una estrategia estatal específica y de un Plan Nacional de Inversiones en Economía Azul. La organización considera necesario establecer mecanismos de coordinación entre los ministerios con competencias marítimas, bajo la supervisión de una vicepresidencia económica, así como mantener una colaboración estable entre las administraciones y el sector privado.
El documento también plantea la simplificación de los procedimientos administrativos y la reducción de las cargas burocráticas, sin modificar las exigencias ambientales y de seguridad. A estas propuestas se añaden actuaciones relacionadas con la formación y la captación de profesionales, la digitalización, la transición energética y el desarrollo de nuevas actividades industriales vinculadas al mar, entre ellas las energías renovables marinas, la biotecnología azul y la robótica submarina.
Una de las líneas específicas del manifiesto se centra en la competitividad de la flota española. En este apartado, el CME solicita la aprobación de un Plan de Competitividad de la Flota, la modernización del Registro Especial de Canarias y la creación de un registro específico para los buques pesqueros. También propone adaptar la normativa administrativa y laboral a las características operativas del transporte marítimo y de la actividad pesquera.
La organización vincula estas medidas con la necesidad de mejorar las condiciones de operación de las empresas navieras españolas y conservar capacidades nacionales relacionadas con el transporte de mercancías y el abastecimiento. El manifiesto incorpora, además, propuestas sobre seguridad y soberanía marítima y alimentaria, protección de infraestructuras críticas, incluidos los puertos y los cables submarinos, y mantenimiento de las capacidades vinculadas a las rutas comerciales y las cadenas logísticas.
En cuanto a los indicadores económicos, la Agenda Sectorial Marítima sitúa al turismo marítimo y costero como la actividad de mayor aportación económica entre los sectores establecidos de la Economía Azul contemplados por la Comisión Europea. En 2023, este segmento registró un VAB directo de 28.373 millones de euros y generó 708.836 empleos. En comparación con los datos anteriores utilizados por la Agenda, su aportación económica aumentó un 21,8%, mientras que la ocupación creció un 8,5%.
Los recursos marinos vivos, categoría que comprende la pesca, la acuicultura y las actividades relacionadas con su transformación y comercialización, contabilizaron un VAB directo de 6.917 millones de euros y 189.796 empleos. La aportación económica de este segmento registró un crecimiento del 4%, según los datos recogidos en el estudio.
La construcción y reparación naval generó, por su parte, 1.475 millones de euros de valor añadido bruto directo y dio empleo a 27.343 personas. Estas cifras representan incrementos del 9% en el VAB y del 1,6% en el empleo. La Agenda también recoge una evolución de la contratación de nuevos buques, que pasó de 51.214 a 150.835 toneladas de arqueo bruto compensado (CGT), equivalente a un crecimiento del 194,5%. La cartera de pedidos de los astilleros aumentó un 7,6%.
En el ámbito del transporte marítimo, la aportación económica directa se situó en 1.203 millones de euros, con un total de 16.316 trabajadores. El sector registró incrementos del 3,8% en el valor añadido bruto y del 2,8% en el empleo respecto a los datos de referencia anteriores. Esta actividad constituye uno de los componentes de las conexiones comerciales de España con los mercados internacionales y del funcionamiento de las cadenas de suministro.
Por su parte, las actividades portuarias alcanzaron un valor añadido bruto directo de 3.459 millones de euros y generaron 33.185 empleos. La Agenda incorpora distintos indicadores de tráfico y conectividad para analizar la evolución de las operaciones marítimas y portuarias en España.
Entre estos datos figura un crecimiento del 1,7% en el tráfico de mercancías, hasta situarse en torno a los 357 millones de toneladas, mientras que el índice de conectividad de las líneas marítimas regulares aumentó un 3,2%. En el transporte de personas, el tráfico marítimo de pasajeros registró un incremento del 3,9% y el número de cruceristas creció un 6,7%.
El estudio incluye igualmente los recursos marinos no vivos, cuya contribución económica es inferior a la de otros sectores establecidos, así como las oportunidades industriales relacionadas con el conocimiento de los fondos marinos, el desarrollo tecnológico y la utilización de nuevos recursos. Estas actividades también forman parte de los ámbitos contemplados en las propuestas del CME para la planificación de la Economía Azul española.