La naviera danesa Maersk Tankers contempla incorporar motores de combustible dual capaces de utilizar amoníaco en su nueva flota de grandes buques gaseros, conocidos como VLAC (Very Large Ammonia Carriers). La iniciativa se desarrollará a través del proyecto RIPPLE, que ha sido seleccionado provisionalmente por la Comisión Europea para recibir financiación del Fondo de Innovación de la Unión Europea, aunque su ejecución dependerá de la formalización de la subvención y de los compromisos comerciales que consiga la compañía.
El proyecto contempla inicialmente la transformación de cuatro buques destinados al transporte de amoníaco, mediante la instalación de motores de dos tiempos y combustible dual que permitirán utilizar esta misma sustancia como carburante para su propulsión. La actuación figura entre las iniciativas seleccionadas por Bruselas en la convocatoria de 2025 del programa europeo de tecnologías de emisiones netas cero.
Según la documentación publicada por la Comisión Europea el 19 de octubre, RIPPLE está coordinado por la sociedad danesa Ammonia Carriers A/S y prevé realizar las modificaciones técnicas en Dinamarca. La iniciativa tiene entre sus objetivos desarrollar la primera adaptación de un gran gasero VLAC a propulsión dual con amoníaco dentro de la Unión Europea y comprobar la viabilidad comercial de su utilización en este segmento del transporte marítimo.
Las estimaciones recogidas en el proyecto contemplan una reducción superior a 1,2 millones de toneladas de CO₂ equivalente durante diez años de operaciones, mediante la utilización del amoníaco transportado por los propios buques como combustible de propulsión. Esta previsión corresponde a los objetivos del proyecto y está condicionada a su ejecución.
Maersk Tankers ha confirmado que la selección europea afecta a sus planes de transformación de la nueva flota de gaseros VLAC, integrada por diez unidades que se incorporarán a sus operaciones. La compañía estudia la utilización del amoníaco como combustible en estos buques, aunque todavía no ha adoptado una decisión definitiva sobre la ejecución de todas las modificaciones.
En su comunicación oficial, la naviera ha precisado que la realización de las adaptaciones dependerá de la obtención de compromisos comerciales por parte de sus clientes. De este modo, la incorporación de los nuevos sistemas de propulsión estará vinculada tanto a las condiciones de financiación como a los acuerdos comerciales necesarios para desarrollar las operaciones.
La selección del proyecto RIPPLE forma parte de una convocatoria del Fondo de Innovación en la que la Comisión Europea ha elegido 77 iniciativas de tecnologías de emisiones netas cero, distribuidas en 23 países del Espacio Económico Europeo, con una financiación conjunta prevista de 3.400 millones de euros.
Los proyectos seleccionados abarcan diferentes actividades industriales, entre ellas el transporte marítimo, la fabricación de tecnologías limpias, los combustibles alternativos, el almacenamiento energético y la gestión industrial del carbono. El programa utiliza recursos procedentes del régimen de comercio de derechos de emisión de la Unión Europea (EU ETS) para financiar proyectos de descarbonización.
La Comisión Europea ha invitado a los promotores de las iniciativas seleccionadas a iniciar la preparación de los correspondientes acuerdos de subvención con la Agencia Ejecutiva Europea de Clima, Infraestructuras y Medio Ambiente (CINEA).
Durante esta fase deberán concretarse las cantidades asignadas a cada proyecto, los presupuestos, los calendarios de ejecución, las obligaciones legales y los objetivos técnicos y financieros. La Comisión prevé comunicar los resultados de este procedimiento durante el primer trimestre de 2027, por lo que la selección de RIPPLE todavía no supone la concesión definitiva de los fondos solicitados.