La edición 2025 de MOVE, celebrada en el recinto ExCeL de Londres, ha reunido a más de 5.000 asistentes y 1.000 expositores y ponentes del ecosistema europeo de la movilidad para abordar las prioridades actuales del sector. Lejos de centrarse en previsiones o hipótesis de largo plazo, el encuentro ha puesto el foco en soluciones tangibles ya disponibles que responden a desafíos inmediatos como la descarbonización del transporte, la eficiencia energética y la digitalización integral de los servicios de movilidad.
Entre las propuestas más concretas presentadas, la inteligencia artificial ha quedado posicionada como una herramienta esencial para afrontar la complejidad operativa del transporte moderno. Desde la predicción del comportamiento del tráfico hasta los sistemas de alerta de riesgos en tiempo real, la IA ha pasado a formar parte del entramado operativo de empresas y administraciones públicas. En este contexto, la compañía española Next Mobility ha mostrado soluciones que permiten monitorizar el estado de los vehículos, optimizar rutas, reducir siniestralidad y anticipar incidencias mediante análisis avanzados de datos y automatización de procesos.
Otro de los ejes temáticos más abordados ha sido la conversión de la eficiencia energética en un activo económico. Durante las jornadas se han presentado diversas tecnologías orientadas a la gestión de la recarga eléctrica, infraestructuras de carga rápida y modelos energéticos circulares. Sin embargo, el debate ha ido más allá de lo técnico, centrando la atención en cómo generar valor a partir del uso eficiente de la energía.
En esta línea, Next Mobility ha presentado su sistema de certificación automática de CAEs (Certificados de Ahorro Energético), una herramienta que permite a empresas y operadores de flotas monetizar sus ahorros energéticos, generando ingresos estimados de hasta 150 euros anuales por vehículo. Este enfoque, ya aplicado en otros sectores industriales, está ganando terreno como modelo replicable en el ámbito del transporte.



