El sector logístico ha mantenido su dinamismo en el mercado inmobiliario, con un crecimiento en los precios de venta y alquiler de suelo industrial. Según el ‘Informe de mercado inmobiliario en Iberia Q4’ de MVGM, la variación anual en la venta ha sido del 1,7%, situando el precio medio en 440 euros por metro cuadrado. En cuanto a los precios del suelo logístico, la Comunidad de Madrid ha liderado el ranking con 747,3 euros por metro cuadrado, superando a Cataluña (555,9) y al País Vasco (532).
En el mercado del alquiler, la variación anual ha sido del 3,7% y del 1,8% en el último trimestre de 2024. El precio medio en España se ha situado en 4,3 euros por metro cuadrado, con la Comunidad de Madrid nuevamente en primera posición (5,38 euros), seguida de Cataluña (5,06) y el País Vasco (4,98). La escasez de proyectos especulativos en Cataluña ha generado presión al alza en las rentas, mientras que en Madrid se espera que la contratación de espacios logísticos se mantenga en niveles similares a los de 2024.
Carlos González, director de Logística de MVGM en España, ha señalado que “la consolidación del comercio electrónico y la creciente demanda de espacios para la distribución urbana han impulsado el mercado logístico. A pesar del contexto macroeconómico exigente, la contratación de activos logísticos ha mostrado estabilidad. La escasez de suelo disponible en zonas urbanas ha elevado las rentas, lo que fomentará soluciones innovadoras como los microalmacenes y las naves verticales”.
Las perspectivas para 2025 apuntan a un crecimiento del sector, impulsado por la automatización y el desarrollo de la logística de última milla. La incorporación de tecnologías avanzadas, como la inteligencia artificial y el análisis de datos, permitirá optimizar los procesos y mejorar la eficiencia operativa.
La sostenibilidad seguirá siendo un factor clave para inversores y operadores, con un interés creciente en activos que cuenten con certificaciones medioambientales y soluciones ecoeficientes, como el uso de energías renovables y una gestión optimizada de los recursos. La mayor exigencia regulatoria y la apuesta por criterios ESG están impulsando esta tendencia.




