Una parte de la flota pesquera andaluza ha decidido interrumpir su actividad este lunes como respuesta a la entrada en vigor, el pasado 10 de enero, de la nueva normativa de control pesquero impuesta por la Unión Europea. Según ha confirmado José María Gallart, presidente de la Federación Andaluza de Asociaciones Pesqueras (FAAPE), los barcos amarrados se localizan en el Golfo de Cádiz y en el Mediterráneo, concretamente en el Puerto de Caleta de Vélez, en Málaga, afectando a flotas de las provincias de Huelva, Cádiz y Málaga.
La paralización no ha sido una acción coordinada a nivel regional, sino una decisión adoptada de forma autónoma por los puertos a primera hora de la mañana, cuando las embarcaciones debían salir a faenar. Gallart ha indicado que permanecen atentos a los resultados de las reuniones convocadas en distintos enclaves portuarios para valorar los siguientes pasos a seguir.
La FAAPE considera que las nuevas obligaciones administrativas impuestas por Bruselas no se ajustan a las condiciones técnicas de la flota de bajura andaluza. Según Gallart, las exigencias resultan de difícil cumplimiento para barcos de pequeña escala, tanto por las características de las embarcaciones como por la disponibilidad de las tripulaciones y el tipo de operativa habitual en estas zonas.
Entre los aspectos más cuestionados figura el aumento de la carga administrativa que recae sobre el patrón, quien debe asumir nuevas responsabilidades relacionadas con el control y la documentación de la actividad pesquera. Desde el sector señalan que estas tareas interfieren en el desarrollo seguro de la navegación y la operativa habitual de pesca.



